Da un poco de miedo

Estás harto de reservar hoteles, lidiar con el servicio técnico o llamar a la aseguradora para que te expliquen por qué han subido la prima. Así que un día, simplemente le dices a tu asistente de voz: «Oye, hazlo tú». Y lo hace. Llama, negocia, reserva, paga. Te invade una sensación de superioridad al escuchar cómo tu IA habla con el agente. Pero un día, la agencia de viajes sustituye a sus agentes por chatbots, y cuando te acercas a comprobar cómo va todo, te sorprendes al escuchar unos pitidos ininteligibles, como si se estuviese cargando un juego en un Spectrum (símil solo entendible por boomers). ¿Qué acaba de pasar? Pues acaba de ocurrir lo impensable: tu IA ha hablado directamente con la IA de la otra parte, pero no como tú lo harías. Han cambiado a su propio idioma. Uno que tú no entiendes. Y esto, aunque parezca ciencia ficción, ya está ocurriendo. Se llama GibberLink.
