
Llevamos dos años tragándonos el mismo cuento: que la IA está a punto de hacer obsoletos a todos los trabajadores del conocimiento, que pronto será más inteligente que nosotros, y que quizás, solo quizás, decida que somos prescindibles y nos elimine con un virus letal diseñado en microsegundos. Mientras tanto, ChatGPT-5 (la gran cagada de OpenAI) tarda 20 segundos en responder cuando le preguntas si está de humor para escribir código, y cuando finalmente se digna a hacerlo, produce un resultado que si consigues que no de un error fatal, se parece a lo que le pediste como un huevo a una castaña.
Leer más