Los 8 reyes venidos del cielo que gobernaron 241.000 años

Los desinformadores lo cuentan así: “Textos antiguos revelan que la Tierra estuvo gobernada durante 241.000 años por ocho reyes que ‘vinieron del cielo’, hasta que llegó un diluvio que lo borró todo”. Estas afirmaciones se basan en un texto sumerio llamado «la Lista Real Sumeria».
La Lista Real Sumeria es uno de los documentos históricos más fascinantes de la antigua Mesopotamia. Se trata de un texto antiguo escrito en cuneiforme, la escritura con símbolos en forma de cuña, que enumera los reyes que gobernaron las ciudades-estado sumerias desde los tiempos más remotos hasta aproximadamente el 1800 a.C. El ejemplar más completo está inscrito en un prisma de arcilla de cuatro lados, conocido como el «Prisma de Weld-Blundell», que data del siglo XIX-XVIII a.C. y se conserva en el Museo Ashmolean de Oxford. Existen otras copias fragmentarias con algunas variaciones entre ellas.
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El documento presenta una estructura muy particular que combina elementos míticos con datos históricos. Comienza con un prólogo que lista ocho reyes antediluvianos con reinados extraordinariamente largos, de miles de años cada uno, seguido por una frase que marca una ruptura fundamental: «entonces el diluvio arrasó». Después de esta división, el texto continúa con listas de dinastías reales cuyos reinados tienen duraciones más normales y que pueden verificarse históricamente a través de otras fuentes.
En traducciones estándar, los nombres y cifras relativos a los 8 reyes antediluvianos aparecen así: Alulim (28.800 años), Alalgar (36.000), En-men-lu-ana (43.200), En-men-gal-ana (28.800), Dumuzid “el pastor” (36.000), En-sipad-zid-ana (28.800), En-men-dur-ana (21.000) y Ubara-Tutu (18.600). La suma es 241.200. El efecto buscado es situar un “tiempo mítico” anterior al mundo conocido, separado por un diluvio.
El origen de estas cifras es incierto. En Mesopotamia se usaba un sistema sexagesimal (base 60) con unidades como soss (60), ner (600) y sar (3.600). Si se divide 241.200 entre 3.600, el resultado es 67: “67 sar”. Muchos reinados antediluvianos son múltiplos de 3.600, lo que apunta a una construcción numerológica, no a un registro empírico.
La Lista Real Sumeria no se trataba de un libro de historia como los entendemos en la actualidad, sino de un documento de legitimación política con propósitos muy específicos. Su función era mostrar que la realeza tenía origen divino, legitimar el poder de las dinastías contemporáneas y presentar una línea sucesoria continua desde los orígenes míticos hasta el presente. El texto comienza con una frase clave: «Cuando la realeza descendió del cielo, la realeza estaba en Eridug», y procede a explicar cómo esta realeza de origen divino se fue trasladando de ciudad en ciudad según la voluntad de los dioses.
Lo de “descender del cielo” es un tópico mesopotámico para legitimizar el poder: la soberanía pertenece al ámbito divino y se entrega a una ciudad concreta. Entenderlo literalmente como si los reyes bajasen de una nave espacial, es un error. El texto muestra otras pistas de que no estamos ante historia literal: la presencia de figuras divinas o semidivinas; el cambio drástico a reinados realistas tras el diluvio; y las variaciones entre manuscritos. Además, textos como el de Beroso muestran la misma idea de un pasado sobredimensionado, separado por un diluvio, como motivo cultural.
Beroso era un sacerdote del dios Marduk en Babilonia que escribió una obra llamada «Babyloniaca» (también conocida como «Historia de Babilonia») alrededor del 280 a.C. Lo que hace especial su trabajo es que escribió en griego, dirigiéndose a una audiencia helenística, pero basándose en fuentes cuneiformes babilonias y sumerias auténticas a las que tenía acceso como sacerdote.
En lo que respecta a los reyes antediluvianos, Beroso presenta una lista similar a la de la Lista Real Sumeria, pero con algunas diferencias significativas. Según los fragmentos conservados, él menciona diez reyes antediluvianos (en lugar de los ocho de la Lista Real Sumeria) que gobernaron durante un total de 432.000 años (comparado con los 241.200 años de la versión sumeria). Los nombres de estos reyes están helenizados, es decir, adaptados al griego, pero algunos pueden identificarse con los reyes sumerios originales.
Lo fascinante del texto de Beroso es que demuestra cómo la tradición de los reyes antediluvianos con reinados extraordinariamente largos no era exclusiva de la Lista Real Sumeria, sino que formaba parte de una corriente cultural más amplia en Mesopotamia que persistió durante siglos. El hecho de que un sacerdote babilonio del período helenístico siguiera transmitiendo estas tradiciones muestra su importancia en la concepción mesopotámica del tiempo y la historia.
La importancia de la Lista Real radica en que representa una de las primeras tentativas conocidas de crear una «historia universal» que abarcara desde los orígenes del mundo hasta la época contemporánea de sus autores. Combina de manera magistral elementos mitológicos, religiosos y datos históricos reales, lo que nos proporciona una ventana única para entender cómo pensaban los antiguos mesopotámicos sobre conceptos fundamentales como el tiempo, el poder político y la legitimidad del gobierno. Además, nos ofrece información valiosa sobre las primeras dinastías mesopotámicas y su concepción del orden cósmico y social. En esencia, es un documento que mezcla mitología con historia real para crear una narrativa coherente que justificaba y sacralizaba el orden político de su época.
Javier
30/08/25 18:41
Lo de “descender del cielo” es un tópico mesopotámico para legitimizar el poder: la soberanía pertenece al ámbito divino y se entrega a una ciudad concreta. Entenderlo literalmente como si los reyes bajasen de una nave espacial, es un error….Entonces según su razonamiento es más lógico y racional pensar en que se abrieron los cielos y descendieron dioses alados, rodeados de un haz de luz, y no vincular ésto a una posible visita extraterrestre por seres que evolucionaron miles de años antes que nosotros y desarrollaron su tecnología e ingeniería al punto tal de nosotros no poder distinguir la misma de la magia (cito a A. Clarke). Me parece un razonamiento seguido de ignorancia, desinformación y por sobre todas las cosas egoncentrista.
lamentira
31/08/25 00:05
@ Javier:
Puedes profundizar un poco mas en tu razonamiento?
Alexis
31/08/25 02:54
Sí que haría falta un poco de aclaración de este comentario, sí.
Javier dijo:
¿Y dónde dice, o de dónde se desprende esto en el artículo?
Javier dijo:
¿Y de qué tan supercalifragilística tecnología dispusieron en la antigua Mesopotamia?¿Y de qué seres estaríamos hablando?
Javier dijo:
Aunque no tenga mayor relevancia, me permito apuntar que sobra la aclaración. Esa cita la conocemos todos. Y la verdad es que a mí siempre me ha parecido que peca un poco de cierta obviedad. Pero la cuestión sería: ¿En qué se habría de poder aplicar aquí?
Javier dijo:
¿Y qué sería lo «sabio» y «bien informado»? ¿El «extraterrestrecentrismo»?
En fin, si @Javier tiene a bien responder algo más…
Saludos.