Menéame.net y su sesgos

Hace años dejé de entrar en Menéame. Estos días, al ver que me llegaba algo de tráfico desde allí, me picó la curiosidad y volví a asomarme un par de veces para comprobar si el sitio había cambiado. Spoiler: lo que me encontré era, básicamente, lo mismo que me llevó a abandonarlo. Navegando por las noticias, la sensación es la de un sesgo muy marcado hacia la izquierda. Y en un portal donde, según declaran sus administradores, son los propios usuarios quienes deciden con su voto (y su karma) qué sube a portada y qué no, uno se queda con dos hipótesis: o el 90% de la población es de izquierdas… o la comunidad activa ha ido expulsando por aburrimiento o por desgaste a quien discrepa.
Concedamos a Menéame lo que es de Menéame: su portada no la editan redactores, sino la propia comunidad. Ese es el corazón del sistema. Cada usuario tiene un karma que refleja su “fiabilidad” pasada como votante y ese número pondera su voto. Traducido a llano: un voto de un veterano vale más que el de un recién llegado. Además del conteo simple de meneos, la plataforma aplica umbrales y correctores temporales para decidir qué pasa a portada, y los reportes de “problemas” (duplicada, bulo, irrelevante, spam…) actúan como votos negativos que pueden mandar un envío a la cuneta. No hay misterio: cada pocos minutos el sistema recalcula y promueve lo que supere el listón con suficientes votos. ¿Perfecto? No. ¿Transparente en sus reglas? Bastante más que la mayoría de redes. ¿Inmune al sesgo del grupo dominante? En absoluto.
Lo segundo que salta a la vista cuando rascas un poco es el factor humano. Como en cualquier ecosistema online, se forman tribus. Llamémoslas camarillas si queremos, aunque suene bronco. No hablo de una “mano negra” centralizada ni de conspiraciones dignas de serie, sino de dinámicas de grupo muy corrientes: usuarios veteranos que se reconocen, afinidades ideológicas, amistades y manías viejas. Si un puñado de perfiles con karma alto vota en bloque, su peso específico es mayor; si negativan pronto una noticia que les chirría, pueden hundirla antes de que gane tracción. También hay roces históricos —los ha contado gente de dentro y de fuera— entre colectivos y divulgadores, y todos sabemos cómo termina eso: con los de siempre subiendo lo de siempre y los demás cansándose antes de aprender a jugar.
Para salir de las impresiones y pisar el suelo, tomé una muestra reciente: los últimos 50 titulares que se han publicado en Menéame al momento de escribir esta entrada. Yo mismo he etiquetado por la orientación del medio citado. La distribución no deja mucho margen a la duda: predominan los contenidos de izquierda y centro‑izquierda, con presencia marginal de cabeceras de derecha. En el primer gráfico podéis ver un diagrama con los medios que han alcanzado la portada (con más de un enlace).

El segundo, muestra la temática del tema tratado categorizado por un tag que le he añadido yo. El origen de los datos lo tenéis al final del artículo enlazado como un CSV.

No pretende ser un censo nacional ni un estudio académico: es una foto de la portada según se mueve la comunidad hoy. ¿Se puede discutir mi codificación de cada medio, o el tag sobre la tematica? Claro. ¿Cambia el patrón general si cambias un par de etiquetas? A efectos prácticos, no.
Hay un último punto delicado, y conviene decirlo sin aspavientos. Menéame ha explicado durante años —con entradas técnicas y código público— que ajusta el algoritmo para evitar “mafias” y votos coordinados. Aun así, cualquiera que haya pasado tiempo suficiente allí reconocerá el olor a bar de toda la vida: cuando una sensibilidad es mayoritaria, la barra se inclina hacia ese lado. No hace falta imaginar manipulaciones corporativas para comprender que la moderación comunitaria tiende a reforzar lo que la propia comunidad quiere ver. Quien no encaja, o aprende las reglas no escritas… o, como me pasó a mí, se marcha a sitios donde el aire le sienta mejor.
Mi conclusión es sencilla y, diría, aceptable para todos los bandos: Menéame funciona como promete —la portada la hace su gente— y precisamente por eso su portada revela con nitidez quiénes son “su gente” en cada momento. Hoy, la muestra que he mirado apunta a una comunidad que cojea hacia la izquierda. No es una acusación ni una teoría de la conspiración, son muy libres de inclinarse para donde les plazca: es la consecuencia natural de un sistema que entrega el mando al grupo que más participa. Si te parece bien, adelante: conocerás historias filtradas por una sensibilidad concreta. Si te incomoda, sal de ahí.
Víctor
22/08/25 23:11
Ni caso: tienes un blog excelente, con entradas magníficas y se agradece el trabajo que haces.
Fantomen
23/08/25 22:16
hace muchos años que no me molesto en ver páginas como esa. Ya no es sesgo sino que parecen testigos de jehová modo ateo
lamentira
24/08/25 00:24
@ Fantomen:
Absolutamente de acuerdo. Y ya no solo por el sesgo de las noticias que llegan a portada. Es por la repugnancia que dan los comentarios que añaden a las mismas. Parece que las han escrito Bardem y su madre