El «robot humanoide» de Londres disfrazado de mujer… ¿o es al revés?

Hace unos días, las redes sociales se llenaron de vídeos grabados en el barrio de Hoxton, en el este de Londres, mostrando lo que muchos usuarios describían como un robot humanoide paseando tranquilamente por las calles y respondiendo preguntas de un grupo de estudiantes. En X, una usuaria llamada @KieraDiss lo resumía con la contundencia que caracteriza al género: «Mientras tanto, en Londres… un humanoide de IA fue visto caminando por las calles rodeado de escolares curiosos. Escalofriante.» El vídeo se propagó como pólvora por TikTok y YouTube, con el inevitable coro de comentarios sobre el fin de la humanidad y la inminente era Terminator.

El problema es que, si uno aguanta hasta el segundo 28 del vídeo que circulaba en X, ocurre algo que ningún robot debería hacer: la figura se ríe. No una risa procesada ni un gesto programado, sino una carcajada humana, espontánea, de las que se escapan cuando llevas demasiado rato haciendo el payaso con un traje ajustado en pleno febrero londinense.

La «robot» en cuestión sería «Joy», la creación estrella de una empresa llamada Joyous AI, que se describe a sí misma con la modestia característica del sector tech como la inventora del «Primer Robot Humanoide Indistinguible de un Ser Humano del Mundo». Su perfil de Instagram lleva semanas publicando vídeos de Joy deambulando por Londres, y casualmente la empresa tiene programado para el 27 de febrero de 2026 un evento titulado «Joy In The Flesh», donde piensan hacer la gran presentación oficial. El paseo por Purcell Street y Pitfield Street, por tanto, era publicidad encubierta. Marketing de guerrilla con peluca y traje plateado.

Los periodistas de Snopes llamaron a Callum Scott, quien figura en LinkedIn como «director de robótica» de Joyous. Cuando le preguntaron directamente si Joy era en realidad una persona dentro de un disfraz, Scott esquivó la pregunta con la elegancia de un político en campaña y los remitió a un portavoz que, llegado el plazo, brilló por su ausencia.

No es la primera vez que esto ocurre en Londres. En 2023, varios transeúntes de London Bridge se toparon con «robots humanoides» que resultaron ser actores disfrazados promocionando la película de ciencia ficción The Creator. La fórmula funciona: la gente graba, la gente comparte, la gente se alarma, y la película —o la empresa— consigue publicidad gratuita valorada en varios ceros.

La ciencia real de los robots humanoides es fascinante y avanza a un ritmo notable —un informe de febrero de 2026 señalaba que el 90% de los robots humanoides del mundo se fabrican en China, con empresas que ya organizan partidos de fútbol entre máquinas— pero ese progreso real no necesita adornos. Un robot que camina, mantiene el equilibrio y responde preguntas con coherencia ya es impresionante por sí solo. Cuando alguien necesita meter a una persona dentro del traje para convencerte de que la tecnología es extraordinaria, algo huele a humanidad.

Snopes dejó la verificación formalmente sin calificar a la espera de confirmación oficial, lo cual es la respuesta honesta cuando la empresa implicada no quiere responder si su robot es, en realidad, una actriz con frío. Pero las pruebas disponibles —la risa, los movimientos excesivamente naturales captados en otros vídeos, el silencio estratégico de la compañía— apuntan en una sola dirección. Joy es, con toda probabilidad, una persona. Una persona muy paciente, eso sí.

  • Juraría haber comentado ya sobre ésto; estaré senil.

    En cualquier caso, para mí no hay duda: es una actriz y no muy buena. La puesta en escena también es un chascarrillo, porque si lo que se pretendía era un apabullante corrillo de transeúntes, quienes se interesan se cuentan con los dedos de una mano.

    Para terminar, porque no me merece más atención, un prototipo «real» hubiese estado rodeado por todo un dispositivo de seguridad, porque las empresas de la competencia sabrían de antemano todo ésto, y no me cabe duda de que intentarían hacerse con él.

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