Los imanes no son mágicos (aunque lo parecen)

Hay un momento en la vida de casi todo niño donde descubre que un simple imán puede hacer cosas que parecen desafiar toda lógica. Acercas un trozo de hierro y, sin tocarlo, se dispara hacia el imán como si obedeciera órdenes invisibles. No hay nada entre medias. No hay viento. No hay cuerda. Simplemente… se mueve. Es el tipo de cosa que, si no supieras cómo funciona, podrías confundir con brujería.