El arca de Noé, confirmada al 100 % (otra vez)

Ilustración editorial de una formación rocosa alargada con una retícula de radar y el texto «El arca de Noé, ¿confirmada?»

Una montaña con forma de barco, un radar que «ve» pasillos bajo tierra y un vídeo de excavadoras sacando a la luz una nave gigantesca. Con esos ingredientes, el arca de Noé vuelve a estar «confirmada al 100 %». Solo hay un pequeño problema: la excavación del vídeo no es la que se está realizando en el lugar y las muestras aún no han demostrado que allí haya un barco.

El tuit de @fortavat condensa la fiebre del momento con evidente sorna: «La ciencia confirmó lo que hasta hoy creíamos que era otro cuento más de la Biblia. Ampliaremos». Lo acompaña un vídeo, con marca de TikTok, en el que unas excavadoras trabajan junto a lo que parece el costado de una enorme embarcación enterrada. Antes de buscar a los animales por parejas, conviene mirar qué están haciendo realmente los investigadores. Su propio plan de trabajo habla de radares y perforaciones estrechas para extraer cilindros de terreno. La excavación a cielo abierto solo se plantea para una fase posterior. No he podido establecer el origen de ese vídeo, pero no documenta la campaña de sondeos que ahora se presenta como prueba del hallazgo. El tuit sirve para ver cómo se exagera la noticia, no para certificar el arca.

El lugar real se llama Durupınar. Es una formación alargada cerca de Doğubeyazıt, en el este de Turquía, a unos 29 kilómetros del monte Ararat. Desde que se reparó en su silueta en fotografías aéreas de 1959, algunos la identifican con la embarcación del Génesis. La semejanza vista desde arriba impresiona. También se parece a un barco una nube si la miramos el tiempo suficiente.

Esta vez sí hay trabajo de campo. Un proyecto dirigido por Cenker Atila, de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, ha cartografiado el terreno, utilizado radar de subsuelo y extraído testigos para analizarlos. La universidad comunicó el 28 de septiembre que había enviado 366 muestras a un laboratorio y que la evaluación de los datos continuaría hasta 2027. Una autorización oficial para investigar el sitio es precisamente eso: autorización para investigar, no un certificado de autenticidad del arca.

¿Qué ha visto el radar? El equipo describe líneas, ángulos y posibles huecos, que interpreta como pasillos y cámaras. En un comunicado del 1 de octubre, Noah’s Ark Scans llegó a afirmar que lo detectado es de origen humano. Pero el radar no fotografía paredes: registra señales que cambian según el material y que después hay que interpretar. Para descartar pliegues, fracturas y otros procesos naturales hacen falta los datos completos, muestras identificables y una evaluación independiente. El propio comunicado dice que el informe técnico detallado estaba pendiente y que los análisis de laboratorio se esperan para 2027. Si ya está confirmado, ¿qué queda por confirmar?

La geología, además, no parte de cero. En 1996, el geólogo Lorence Collins y David Fasold, que durante años había defendido la hipótesis del arca, publicaron un estudio que explicaba la silueta mediante capas de roca plegadas y erosionadas. También examinaron supuestos herrajes, maderas y muros, sin hallar pruebas de una construcción. Los nuevos sondeos pueden aportar información y corregir esa interpretación, pero para ello tendrán que mostrar algo más que una forma sugerente y señales de radar bautizadas como «habitaciones».

En este blog ya vimos otra arca «encontrada» en Turquía en 2010. Aquel anuncio era de otro grupo y otro supuesto hallazgo, no de Durupınar. El parentesco está en el método de comunicación: primero llega la certeza espectacular; las pruebas comprobables, si llegan, quedan para después. Por ahora, en Durupınar se han encontrado motivos para seguir investigando. El arca tendrá que esperar fuera de la lista de hallazgos confirmados.


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