La peste rusa que todavía no es peste

Una trabajadora de un instituto antipeste muere de una neumonía fulminante, unas 200 personas acaban en cuarentena y un gobernador habla de peste para luego rectificar. La escena parece el prólogo de una película. Pero la pregunta importante no es si da miedo, sino qué enfermedad tenía realmente la mujer y si alguien más la ha contraído.