¿De verdad no hay límite para una tormenta solar?

«Una tormenta solar de las que solo ocurren una vez cada mil años podría golpear la Tierra con el doble de fuerza de lo que pensábamos». La frase tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en un titular irresistible: una catástrofe procedente del Sol, una frecuencia casi bíblica y la posibilidad de que nuestras redes eléctricas, satélites y comunicaciones estén peor protegidos de lo previsto. Sin embargo, el estudio que ha originado esta alarma no anuncia ninguna tormenta, no calcula que estos fenómenos sucedan cada mil años y tampoco afirma que sus consecuencias vayan a ser el doble de destructivas. Lo que plantea es algo más concreto y, a la vez, más interesante: durante décadas podríamos haber creído que la Tierra tenía un freno natural frente a las tormentas solares más intensas cuando, en realidad, ese supuesto freno podría ser solamente un error producido por nuestra manera de medirlas.