El pasado martes, casi la liamos otra vez

Esta semana Red Eléctrica ha vuelto a pasar miedo. El martes pasado España estuvo a un paso de otro cero eléctrico y, para evitarlo, tuvo que cortar la luz a la industria a un precio récord de 211 euros el MWh. Además, el Gobierno acaba de gastarse 615 millones de euros públicos en comprar unos aparatos (compensadores síncronos y reactancias) cuya única función es simular, de forma artificial y carísima, la estabilidad que antes daban gratis las centrales convencionales. Y el mismo viernes, casi de tapadillo, se prorrogaba la vida de la central nuclear de Almaraz hasta 2030. Si uno junta las tres noticias, el mensaje que se lee entre líneas es bastante incómodo para el relato oficial: no podemos permitirnos prescindir de la nuclear, y sin embargo seguimos actuando como si el objetivo fuera exactamente ese.