14 años después, Maussán rescata el OVNI del Báltico

El 25 de julio de 2025, Jaime Maussán publicó en su canal un video titulado «Nueva información del Misterioso Objeto sumergido en el Mar Báltico«, en el que retoma uno de sus viejos favoritos: una formación submarina hayada en 2011 por el equipo sueco Ocean X. Como suele hacer, Maussán presenta una recopilación de datos, supuestas anomalías y comentarios ambiguos de científicos para construir la imagen de un objeto que desafía toda explicación racional. Añade dramatismo con recreaciones digitales del fondo marino en las que aparece un artefacto que parece sacado de una película de ciencia ficción, con rampas, entradas y simetrías imposibles. El tono general del video es de asombro, de misterio irresoluble, de insinuación constante. Pero ¿qué hay realmente debajo de toda esa escenografía?
En su día traté este tema en el blog en un artículo llamado «El OVNI del Báltico: la verdad está ahí abajo«. Quizá no estaría de más que leyeseis primero esa entrada para comprobar lo que se comentaba hace 14 años sobre ese objeto.
Lo primero que conviene recordar es que el objeto fue detectado originalmente mediante sonar, un método que, si bien puede ofrecer datos topográficos del fondo marino, está muy lejos de proporcionar una imagen clara o precisa. La forma circular que aparece en los registros puede deberse a artefactos generados por la tecnología usada, que en este caso era bastante rudimentaria. De hecho, Hanumant Singh, ingeniero del Woods Hole Oceanographic Institution, declaró que la imagen obtenida no podía considerarse fiable, y que artefactos como ese eran comunes cuando el sonar no está bien calibrado.
En el video, Maussán insiste en que los investigadores no pudieron obtener muestras del objeto porque los equipos fallaban al acercarse. Esto se ha repetido muchas veces, pero nunca se ha documentado técnicamente: no hay registros de fallos reproducibles ni se ha publicado ningún análisis de interferencia electromagnética. Lo que sí se sabe es que los intentos de tomar muestras directas no lograron recuperar material del objeto, sino fragmentos de piedra del entorno. Y estas muestras fueron analizadas por el geólogo Volker Brüchert, quien determinó que se trataba de granito, gneis y arenisca, todas rocas comunes en la región y típicas de los sedimentos glaciares del Mar Báltico.
Más aún, la forma del supuesto objeto coincide con estructuras geológicas conocidas como drumlins: formaciones alargadas y a veces simétricas originadas por el movimiento de los glaciares. La llamada «estela» que aparece detrás del objeto se alinea perfectamente con otras formaciones similares de la zona, según demostró el geólogo finlandés Jarmo Korteniemi. Esto sugiere no una huella de aterrizaje ni de deslizamiento, como se ha especulado, sino una morfología natural tallada por el hielo hace miles de años.
Maussán también presenta modelos tridimensionales del objeto que muestran rampas, «pasillos» e incluso puertas, pero estos modelos no provienen de datos directos sino de reconstrucciones artísticas generadas por computerización de baja fidelidad, en muchos casos influidas por la imaginación de los propios autores. Nada de eso aparece en los registros originales. Es un viejo truco: transformar una imagen borrosa en una estructura «inteligente» a base de interpretaciones subjetivas.
La hipótesis más plausible, y apoyada por la mayoría de los expertos que han intervenido en este caso, es que estamos ante una formación rocosa natural, deformada en su representación por un sonar de mala calidad y adornada posteriormente por el entusiasmo de buscadores de misterios. Como en tantos otros casos, se parte de una imagen ambigua, se le da un aire de misterio y se construye una narrativa que ignora sistemáticamente las explicaciones más sencillas.
Así pues, el objeto del Báltico no es una nave espacial, ni una base nazi, ni un portal interdimensional. Es, muy probablemente, una piedra. Y lo que resulta verdaderamente desconcertante no es su existencia, sino la capacidad inagotable de algunos divulgadores para hacer pasar una piedra por una revelación.
Leandro Aude
28/07/25 06:40
En fin, Mausan siendo Mausan.