WikiLeaks demuestra que el hombre no llegó a la Luna. Otra vez

Julian Assange ha vuelto y, según cuentan las redes sociales, lo ha hecho por todo lo alto. WikiLeaks acaba de publicar 17 minutos de grabaciones secretas que demuestran que la llegada del hombre a la Luna en 1969 fue un gigantesco fraude. En las imágenes aparecen astronautas, cámaras, decorados y técnicos preparando las escenas que millones de personas vieron por televisión. Todo habría sido rodado en el desierto de Nevada. Después de 57 años de engaño, por fin tenemos la prueba definitiva. Solo hay un pequeño problema: WikiLeaks nunca publicó semejante vídeo, las imágenes llevan años circulando por internet y parte de ellas procede de una película de ciencia ficción de 1977.

El pasado 17 de septiembre, Julian Assange reapareció en X después de más de dos años de silencio. Su mensaje fue bastante escueto: «I’m back», es decir, «He vuelto». Aquello bastó para despertar una enorme expectación. Después de todo, hablamos del fundador de WikiLeaks, la organización responsable de algunas de las filtraciones de documentos confidenciales más importantes de las últimas décadas.

Una semana después comenzó a circular una supuesta revelación extraordinaria. Una de las publicaciones más difundidas fue la de nuestro viejo conocido Rafapal, que anunciaba que Assange había regresado con una filtración que demostraba que el alunizaje del Apolo 11 se había grabado en el desierto de Nevada. El mensaje concluía afirmando que la historia moderna era un timo y utilizaba la etiqueta #Moonlandingfake.

Las imágenes mostraban escenas de astronautas caminando sobre una superficie aparentemente lunar, alternadas con otras en las que podían verse cámaras cinematográficas, personal de producción y decorados. En una esquina aparecía incluso el logotipo de WikiLeaks, para que nadie dudase de la procedencia del documento. La combinación resultaba prometedora para los partidarios de la conspiración lunar. Por fin alguien había conseguido sacar a la luz las tomas falsas del mayor engaño de la historia.

Pero antes de descorchar el champán, habría sido conveniente comprobar una cosa bastante elemental. ¿Dónde está la filtración original? Porque si WikiLeaks había publicado semejante material, lo lógico sería encontrarlo en sus archivos, acompañado de alguna referencia que permitiera conocer su origen. Pues no.

Los investigadores de Mala Espina comprobaron el pasado 28 de septiembre que no existe registro de semejante publicación en la web de WikiLeaks ni en sus cuentas oficiales. Y lo más curioso es que el vídeo tampoco es nuevo.

Las mismas imágenes, o versiones muy similares, llevan circulando por internet desde al menos 2019. En octubre de 2022, PolitiFact ya había desmontado la historia. En septiembre de 2023, Factchequeado volvió a investigar el asunto. Es decir, estamos ante una exclusiva que tiene la extraordinaria peculiaridad de haber sido publicada, desmentida y resucitada varias veces. Pero ¿qué muestran realmente las imágenes?

Aquí es donde la historia se pone interesante. Una parte considerable del material procede de Capricornio Uno, una película estadounidense de ciencia ficción dirigida por Peter Hyams y estrenada en 1977. En ella, la NASA organiza una misión tripulada a Marte que termina convirtiéndose en un gigantesco engaño. Los astronautas son retirados de la nave antes del lanzamiento y trasladados a unas instalaciones secretas donde deben fingir que han llegado al planeta rojo. La película muestra precisamente cómo se preparan los decorados y se graban las falsas escenas espaciales. ¿Les suena de algo?

Lo verdaderamente divertido es que alguien haya utilizado imágenes del rodaje de una película sobre una misión espacial fingida para intentar demostrar que otra misión espacial fue fingida realmente. Y que, además, haya conseguido que miles de personas se lo crean. La identificación de las escenas no se basa en parecidos vagos. Los verificadores han localizado fotogramas concretos del vídeo viral dentro de las grabaciones del rodaje de Capricornio Uno. Por ejemplo, una de las versiones comienza mostrando a un hombre sonriente. La misma escena puede encontrarse en el minuto 2:36 de este vídeo sobre cómo se rodó la película.

On Set Capricorn One

Otro fragmento muestra un plató cinematográfico que aparece alrededor del minuto 37:31 del mismo documental. Además, las localizaciones conocidas del rodaje incluyen zonas del desierto de Mojave en California y de Yuma, Arizona. No hay pruebas de que esas escenas correspondan a una instalación secreta en Nevada.

Pero el montaje contiene algo más. Entre las imágenes cinematográficas aparecen también grabaciones auténticas de las misiones Apolo. Una de ellas muestra a Buzz Aldrin descendiendo por la escalera del módulo lunar en julio de 1969. Y aquí está la trampa. Si se intercalan imágenes reales de la llegada a la Luna con escenas del rodaje de una película, y se elimina cuidadosamente el contexto, es relativamente sencillo conseguir que el espectador interprete que todo pertenece a una misma producción cinematográfica. No se está mostrando una prueba del engaño. Se está fabricando el engaño mediante el montaje.

Por cierto, hay otro detalle bastante revelador: las publicaciones hablan de 17 minutos de material secreto, pero la versión analizada por Mala Espina duraba aproximadamente doce minutos. Otras versiones anteriores apenas alcanzaban los dos. Parece que las pruebas del fraude lunar cambian de duración según quién las publique.

Y ya puestos, conviene recordar que la llegada del hombre a la Luna no depende exclusivamente de que creamos las imágenes emitidas por televisión en 1969. Las misiones Apolo trajeron a la Tierra aproximadamente 382 kilogramos de muestras lunares, que han sido estudiadas durante décadas. Existen también instrumentos científicos que los astronautas dejaron sobre la superficie.

Además, la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter ha fotografiado los lugares de alunizaje. En las imágenes publicadas por la NASA puede identificarse la etapa de descenso del Apolo 11 y los rastros dejados por los astronautas.

Por tanto, quien sostenga que todo fue una representación cinematográfica tiene que explicar bastante más que unas supuestas tomas falsas aparecidas en internet. Tendría que explicar también las muestras geológicas, las observaciones científicas y los equipos que permanecen sobre la superficie lunar.

Pero quizá lo más interesante de este caso sea la facilidad con la que una falsedad antigua puede presentarse como una revelación reciente. Basta con recuperar un vídeo que lleva años circulando, añadir el nombre de una organización conocida por sus filtraciones y aprovechar un acontecimiento de actualidad, como el regreso de Assange a las redes sociales. De repente, lo que ayer era un bulo desacreditado vuelve a convertirse en una noticia extraordinaria.

Ni siquiera ha hecho falta recurrir a la inteligencia artificial para fabricar las imágenes. Han bastado unas cuantas escenas de Hollywood y un logotipo de WikiLeaks colocado estratégicamente. Así que, de momento, la situación es bastante sencilla. Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaron a la Luna en julio de 1969. Capricornio Uno llegó a los cines en 1977. Y la supuesta filtración de WikiLeaks lleva años dando vueltas por internet sin que nadie haya conseguido encontrarla en WikiLeaks.

Aunque hay que reconocer una cosa. Para ser un fraude cinematográfico, el alunizaje del Apolo 11 tuvo bastante éxito. Especialmente teniendo en cuenta que, casi seis décadas después, sus supuestas tomas falsas siguen saliendo de una película sobre un viaje a Marte.


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