El hombre que murió devorado por un dinosaurio. Excepto que no murió

Un hombre de 28 años ha muerto asfixiado después de introducir la cabeza en las fauces de un dinosaurio mecánico para hacerse una fotografía. El animal cerró repentinamente sus mandíbulas, atrapando al visitante, que no consiguió liberarse. Su familia ha presentado una demanda contra el parque de atracciones y reclama una indemnización de 1,5 millones de dólares. La noticia viene acompañada de un vídeo que muestra el terrible accidente, fotografías del fallecido e incluso imágenes del juicio. Solo hay un pequeño problema: el hombre no murió, las imágenes del juicio pertenecen a otro caso y la fotografía de la supuesta víctima corresponde a una persona que fue asesinada en Texas tres años antes.

El pasado 23 de octubre, la cuenta de X @Daily__Front publicó un vídeo que rápidamente comenzó a difundirse por las redes sociales.

Las imágenes mostraban a un hombre en una atracción de dinosaurios mecánicos. En un momento dado, decide introducir la cabeza en la boca de uno de los animales para que le hagan una fotografía. Incluso tiene tiempo de levantar los dedos haciendo el signo de la victoria. No parece la decisión más inteligente del mundo, pero tampoco sería la primera persona que hace una estupidez para conseguir una fotografía original.

El problema llega cuando el dinosaurio cierra las mandíbulas y deja atrapada la cabeza del visitante. El hombre comienza a forcejear desesperadamente, mientras el vídeo muestra cómo el mecanismo continúa funcionando. Y aquí es donde la historia toma un giro dramático. La narración asegura que el protagonista, identificado como Andre Mitchell, murió asfixiado porque nadie consiguió liberarlo a tiempo. Sus familiares pensaron inicialmente que estaba bromeando, pero cuando comprendieron lo que ocurría ya era demasiado tarde.

El vídeo también explica que la familia demandó al parque de atracciones por 1,5 millones de dólares. Según el relato, el tribunal consideró que el visitante había sido el principal responsable del accidente, aunque también encontró negligencia por parte del establecimiento, al que condenó a pagar 450.000 dólares.

Una tragedia con todos los ingredientes necesarios para convertirse en viral: una imprudencia absurda, un accidente espectacular, una víctima mortal y una indemnización millonaria. Y por si alguien todavía dudaba, la grabación incluye fotografías del fallecido, imágenes de familiares llorando y escenas de un juicio.

Pero cuando el equipo de Lead Stories investigó la historia el 26 de octubre, empezó a descubrir que prácticamente nada encajaba. Para empezar, no encontraron ninguna noticia fiable sobre la muerte de Andre Mitchell en semejantes circunstancias. Tampoco aparecía información verificable sobre el parque de atracciones donde habría ocurrido el accidente ni sobre la supuesta sentencia judicial.

Pero la prueba más reveladora apareció al buscar otras versiones del vídeo. Los investigadores encontraron una grabación más larga, publicada en Facebook, que mostraba la misma escena. En ella, el hombre consigue finalmente sacar la cabeza de la boca del dinosaurio y marcharse sin aparentes lesiones graves.Es decir, el vídeo viral había omitido precisamente la parte que demostraba que la supuesta víctima había conseguido escapar.Con eso ya se venía abajo buena parte de la historia.

Pero quedaba por explicar de dónde habían salido las fotografías del fallecido y las imágenes del juicio. Y aquí empieza lo verdaderamente grotesco. En el segundo cinco del montaje aparece la fotografía de un joven sonriente, presentado como Andre Mitchell, la víctima del dinosaurio. Sin embargo, la imagen corresponde a JarVaurian Penns, un joven de 21 años que murió después de recibir varios disparos en Amarillo, Texas, en marzo de 2023. Su fallecimiento fue recogido por la cadena estadounidense ABC7, que publicó su fotografía con motivo del funeral. Penns no tenía ninguna relación con dinosaurios mecánicos ni con parques de atracciones. Alguien había recuperado su imagen y la había utilizado para ilustrar la muerte de una persona completamente distinta.

Y todavía faltaban más sorpresas. En otro fragmento aparece un hombre visiblemente emocionado, cubriéndose el rostro con las manos. El montaje lo presenta como parte del drama relacionado con el accidente. Pero esa escena procede de un programa estadounidense llamado The Doctors, donde un hombre relataba su experiencia después de haber pasado 39 años encarcelado por un delito que no había cometido. Incluso habían difuminado el logotipo del programa original.

Más adelante aparece una mujer hablando ante un tribunal. Tampoco pertenece al supuesto juicio contra el parque de atracciones. Las imágenes fueron tomadas de un proceso judicial celebrado en Wisconsin en 2026, y la mujer es una fiscal que intervino en aquel caso.

Tenemos, por tanto, un vídeo construido con fragmentos procedentes de historias completamente diferentes. Un hombre que mete la cabeza en un dinosaurio mecánico, la fotografía de una víctima de un tiroteo, un antiguo preso injustamente condenado y una fiscal participando en un juicio sin relación alguna con la atracción.Se mezclan todos los ingredientes, se añade una narración dramática y ya tenemos una noticia aparentemente completa.

Hay, además, un detalle que merece la pena mencionar. El 2 de noviembre, Snopes publicó su propia investigación y confirmó que el vídeo largo mostraba al protagonista liberándose. Los investigadores rastrearon versiones que circulaban desde mediados de septiembre. Una de las publicaciones aparecía etiquetada por su creador como contenido generado mediante inteligencia artificial.

Esto introduce una incertidumbre adicional: aunque la secuencia parece bastante realista, no está completamente demostrado que el incidente original sucediera tal como se muestra.Lo que sí está claro es que la grabación no documenta la muerte que le atribuyen.

Por cierto, existen accidentes reales con dinosaurios mecánicos. En abril de este mismo año se difundió otro vídeo grabado en China en el que un visitante introducía la cabeza en la boca de una de estas figuras y acababa atrapado momentáneamente. Según las informaciones publicadas entonces, consiguió liberarse y sufrió únicamente lesiones leves. Así que la moraleja práctica es bastante sencilla: si un dinosaurio tiene una boca articulada que se abre y se cierra, quizá no sea una idea brillante introducir la cabeza dentro.

Pero esta historia tiene otra enseñanza más interesante. Para fabricar una noticia falsa ya no es necesario crear todas las imágenes desde cero. Basta con seleccionar fragmentos de vídeos reales, fotografías de sucesos anteriores y escenas judiciales que nada tienen que ver entre sí. Después se añade una narración convincente y se presenta el resultado como si fuera un reportaje periodístico. El espectador ve una sucesión de imágenes aparentemente documentales y da por supuesto que todas pertenecen al mismo acontecimiento.

Parece que, 66 millones de años después de su extinción, los dinosaurios han aprendido a resucitar. Aunque, de momento, solo lo hacen en las redes sociales.


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