Skara Brae

Durante años, Skara Brae se ha presentado como una especie de anomalía histórica: un poblado de piedra perfectamente conservado que apareció de repente bajo la arena de una remota isla escocesa, más antiguo que las pirámides de Egipto y, por tanto, casi obligado a esconder algún tipo de secreto extraordinario. La idea es tentadora. Si en Guiza aún no se había levantado ni una sola pirámide y en el norte de Europa ya existían casas sólidas, organizadas y sorprendentemente cómodas, algo raro debía de ver ahí. Al menos, eso es lo que suelen sugerir los relatos más inflados.

La comparación temporal es real y no necesita adornos. Skara Brae estuvo habitado aproximadamente entre el 3100 y el 2500 antes de nuestra era, mientras que la Gran Pirámide de Keops se construyó alrededor del 2560 a. C. Es decir, cuando en el valle del Nilo se estaban colocando los últimos bloques de piedra caliza, en las Orcadas ya llevaba siglos funcionando una pequeña comunidad perfectamente asentada. El asombro surge casi solo, porque solemos asociar la antigüedad con precariedad, y aquí no hay rastro de improvisación.

El asentamiento salió a la luz en 1850 tras una tormenta especialmente violenta que arrancó parte del terreno costero. Bajo la arena aparecieron muros, pasillos y habitaciones completas, no porque sus habitantes hubieran abandonado el lugar de forma misteriosa, sino porque la acumulación de sedimentos lo selló y protegió durante milenios. No es una cápsula del tiempo intencionada, es un golpe de suerte geológica.

Las viviendas, excavadas parcialmente en el suelo, están construidas con losas de piedra cuidadosamente encajadas. Todas siguen un esquema muy parecido: un hogar central para el fuego, estructuras laterales que funcionaban como camas o plataformas de descanso y, frente a la entrada, un mueble de piedra que parece ocupar un lugar destacado, quizá práctico, quizá simbólico. No es que alguien diseñara un modelo único y lo impusiera, sino que cuando una comunidad comparte cultura, recursos y problemas, las soluciones tienden a repetirse.

Lo realmente interesante de que Skara Brae sea anterior a las pirámides no es sugerir que sus habitantes eran “más avanzados”, sino entender que estaban haciendo algo completamente distinto. Mientras en Egipto se desarrollaba una sociedad altamente jerarquizada, capaz de movilizar enormes cantidades de mano de obra para construir monumentos funerarios, en las Orcadas existían comunidades pequeñas, probablemente bastante igualitarias, centradas en la vida cotidiana y en la resistencia a un entorno duro, ventoso y frío. No hay palacios ni templos monumentales, pero hay planificación, continuidad y una notable comprensión del medio.

Durante mucho tiempo se pensó que Skara Brae era poco menos que una rareza aislada, pero hoy sabemos que formaba parte de un paisaje mucho más amplio. A poca distancia se encuentran el túmulo de Maeshowe y los círculos de piedras de Stenness y Brodgar, lo que sugiere que esta zona tenía también un fuerte componente ritual y social. Las Orcadas no eran un rincón olvidado, sino un punto bien conectado por mar con otras comunidades del Neolítico.

El abandono del poblado tampoco necesita una explicación dramática. No hay señales claras de una catástrofe repentina ni de una desaparición súbita. Es mucho más plausible que cambios ambientales, la erosión costera y transformaciones sociales hicieran el lugar menos habitable con el tiempo. La gente se fue, como se ha ido siempre cuando las condiciones cambian.

Que Skara Brae sea más antiguo que las pirámides no lo convierte en un enigma imposible ni en la prueba de una civilización perdida. Lo convierte en algo quizá más incómodo: una demostración clara de que la historia humana no avanza en línea recta ni sigue un único modelo de “progreso”. Hace cinco mil años, en extremos muy distintos de Europa y África, distintas sociedades estaban resolviendo sus problemas de formas radicalmente diferentes, y todas ellas eran plenamente humanas, plenamente inteligentes y mucho más complejas de lo que solemos imaginar.

  • Cosas como ésta son lo que yo tengo a bien llamar «Creacionismo cultural»; hay quien es reticente a asimilar que todo eso forma parte de un proceso, que se inició desde que algún antepasado nuestro usó una piedra para abrir un coco (por ejemplo).

    Prefieren creer que la humanidad pasó sus albores rascándose el ombligo, y que de buenas a primeras, adquirieron la sabiduría para manipular su entorno, ya sea por la divina providencia, la visita de seres de otros mundos, supervivientes de civilizaciones desaparecidas… mientras eso dé para hacer caja, todo vale.

    Gracias por el artículo.

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  • ¿Está usted bien?

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  • Eroton dijo:

    ¿Está usted bien?

    Se agradece la preocupación. Sí. Me he tomado unos días de vacaciones con la familia. Visitando Budapest. Un saludo y gracias de nuevo. Pronto más contenido.

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  • No estaba mueertoo, estaba de parraandaa… :egipcio:

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