La ciencia detrás de los anthrobots, sin cadáveres ni milagros

Cada cierto tiempo aparece en internet una historia que parece sacada directamente de una película de ciencia ficción serie B: científicos creando «robots vivientes» a partir de células extraídas de cadáveres humanos. Estos supuestos organismos se moverían por sí solos, mostrarían comportamientos coordinados y, para rematar, serían capaces de reparar neuronas dañadas. La historia viene completa con un nombre que suena a invento de laboratorio secreto: anthrobots. Y como era de esperar, el asunto se ha extendido por redes sociales y webs de dudosa credibilidad como si fuera la prueba definitiva de que la ciencia está cruzando fronteras prohibidas entre la vida y la muerte.