¿Y ahora qué?

Hace unos días, en un artículo publicado aquí mismo, expresaba mi convicción de que Nicolás Maduro se mantendría en el poder mientras no tuviera más remedio, y que si algo lo sacaba de Miraflores sería una traición de su propio entorno o el pánico a que eso sucediera. Apostaba por una huida preventiva hacia Rusia o Guinea, no por una intervención militar estadounidense directa. Esta madrugada del 3 de enero de 2026, Donald Trump demostró que incluso los que creemos estar atentos a estas cosas podemos equivocarnos espectacularmente.
Las primeras explosiones retumbaron en Caracas alrededor de las dos de la mañana. Los titulares que llegaban de las redes eran confusos, pero pronto Trump confirmó lo que parecía imposible: un ataque a gran escala contra Venezuela había resultado en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. La operación, que describió como «brillante» y comparable en magnitud a nada visto desde la Segunda Guerra Mundial, fue ejecutada por fuerzas especiales estadounidenses, la Delta Force según trascendió después. Maduro fue sacado de su dormitorio durante la noche, trasladado en helicóptero al buque de asalto USS Iwo Jima, y horas después estaba en ruta hacia Nueva York para enfrentar acusaciones criminales.
No fue una operación improvisada. Estados Unidos llevaba meses preparando el terreno. La Casa Blanca desplegó lo que llamó «Operación Lanza del Sur» desde septiembre, un despliegue naval masivo en el Caribe que se presentaba como una campaña antinarcóticos. En ese marco se destruyeron casi cuarenta embarcaciones y se incautaron petroleros que transportaban crudo venezolano. En diciembre, la CIA lanzó un ataque con drones contra una instalación portuaria en la costa venezolana. Eran golpes de advertencia que se intensificaban gradualmente, señales para que Maduro comprendiera que la tolerancia estadounidense había llegado a su fin. Pero el régimen no captó el mensaje, o decidió que el costo de mantenerse en el poder seguía siendo más bajo que el de ceder.
Durante la rueda de prensa en Mar-a-Lago, Trump fue explícito sobre lo que sucedería a continuación. Los Estados Unidos se quedarían en Venezuela «hasta que pueda tener lugar una transición apropiada». No fue una frase casual lanzada al aire. En los siguientes minutos, Trump aclaró que ni siquiera consideraba viable que María Corina Machado, la ganadora del Premio Nobel de la Paz que la oposición había propuesto, presidiera el país. Su argumento: ella «no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país». En su lugar, Trump sugirió que Estados Unidos formaría un equipo de gobierno con gente de su propia administración que supervisara la «reconstrucción» de Venezuela. También mencionó que las compañías petroleras estadounidenses invertiría «miles de millones de dólares» en reparar la infraestructura petrolera venezolana, destruida por años de abandono y corrupción. Un detalle que ayuda a entender mejor las verdaderas prioridades de la operación.
Pero las cosas rara vez salen como se planea en la geopolítica, y menos cuando implican cambios de régimen. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, reapareció en la televisión estatal con un discurso desafiante. Denunció lo que llamó una «agresión bajo falsos excusas y pretextos» cuyo único objetivo era «la captura de nuestros recursos naturales y energéticos». Exigió la liberación inmediata de Maduro, a quien calificó como «el único presidente de Venezuela», y convocó a un Consejo de Defensa de la Nación. En ese momento, algo que parecía una victoria completa para Washington comenzó a complicarse.
El verdadero problema es lo que sucede si Delcy mantiene el control del régimen mientras Trump se niega a retirarse. Los Estados Unidos han demostrado capacidad para una operación quirúrgica contra un blanco específico, pero una ocupación terrestre prolongada es otra cosa completamente distinta. Trump ha dejado caer que están listos para una segunda oleada de ataques aéreos si es necesario, pero sin el factor sorpresa que funcionó la primera vez. Las Fuerzas Armadas venezolanas, aunque desmoralizadas, siguen existiendo. Una ocupación terrestre requeriría decenas de miles de soldados estadounidenses enfrentándose a una población de más de treinta millones de personas en un territorio complejo. Los costos políticos y materiales serían astronómicos, especialmente en un momento en el que Trump aún no tiene autorización del Congreso para estas operaciones.
¿Qué gana Washington manteniendo una presencia militar indefinida en Venezuela sin controlar realmente el país? Probablemente nada que justifique el esfuerzo a largo plazo. Por eso la apuesta real de Trump es que el régimen se desmoralize rápidamente, que alguien en la cúpula militar decida que es hora de negociar, o que la población simplemente se levante y pida un cambio. Pero los regímenes autoritarios son criaturas raras que no siempre responden a la lógica que los observadores externos esperamos. Delcy podría estar siendo forzada por Cuba para mantener la farsa de un gobierno en funcionamiento precisamente para evitar que el régimen implosione completamente.
Algunos actores regionales también están en juego aquí. Rusia está ocupada en Ucrania, un conflicto que consume recursos y atención que no puede distraer hacia el Caribe. Irán está sofocando revueltas internas. Solo queda Cuba, que depende económicamente de Venezuela desde hace años. Sin los subsidios venezolanos, La Habana está en serios apuros. China, sin embargo, requiere consideración. Si no hay una intervención terrestre estadounidense, es poco probable que Pekín salga a criticar públicamente la operación. Los chinos entienden la lógica de los cambios de régimen cuando los intereses estratégicos lo justifican. Pero una ocupación prolongada, eso sería otra historia. China entonces tendría algo que decir.
El verdadero interrogante, el que realmente importa, es qué tiene en mente Trump. ¿Genuinamente cree que puede detener el narcotráfico desde Venezuela, como alega oficialmente? Es una afirmación que se desmorona ante el más mínimo escrutinio. Gustavo Petro, el presidente de Colombia, es un narcodictador comprometido con los carteles de la droga según cualquier estándar que se use para juzgar a Maduro. Trump no lo ha atacado. Corea del Norte es una tiranía nuclear que estrangula a su población. Estados Unidos no ha bombardeado a Kim Jong Un. Cuba es una dictadura comunista sin armas nucleares que cometería los mismos abusos que el chavismo. Tampoco ha sido invadida. No hay que ser ingenuo aquí: Trump quiere el petróleo venezolano. Las reservas probadas de Venezuela son las más grandes del planeta, casi 300 mil millones de barriles. Para una administración comprometida con revitalizar la economía estadounidense a través de la energía barata, eso no es un detalle menor. Es el punto central.
Lo que sucede ahora dependerá de cómo evolucione la situación en los próximos días y semanas. Si el régimen se desmorona rápidamente, Trump podría reclamar una victoria limpia. Si Delcy logra mantener un control precario mientras la presencia estadounidense permanece, la cosa se volverá tediosa y cada vez más impopular incluso en Washington. Y si esto desciende a un conflicto de verdad, bueno, entonces habremos entrado en territorio desconocido. Por ahora, no veo una intervención terrestre como probable, pero tampoco habría apostado por un golpe aéreo sin previo aviso hace una semana. Los eventos geopolíticos tienen formas incómodas de demostrar que mi análisis era demasiado conservador.
Venezuela comienza este año 2026 con su presidente capturado, su élite de poder en definición, y la incertidumbre total sobre qué viene después. No todo está decidido. Esto apenas ha comenzado.
Eroton
4/01/26 17:10
Estas cosas pasan cuando alguien, sin moral ni convicción social, llega a presidente de un país.
Parece que la idea era abducir al presidente y primera dama de un país, dejar tropas desplegadas en dicho territorio, y esperar que las cosas vuelvan a su cauce por sí solas. No creo ser el primero que pensó en lo de: «Es un plan perfecto, sin fisuras.»
Ni tampoco creo ser el primero en creer que ésto le va a estallar en toda la cara; primero, porque la camarilla de Maduro sigue ahí, ahora con más legitimidad y posibilidades de recibir ayudas externas por ideología y/o simpatía. Los países aledaños con el mismo «régimen» pensarán lo de «cuando las barbas de tu vecino veas afeitar…» y seguramente harán piña, dejando a un lado rencores y agravios frente a un enemigo común.
China no creo que abiertamente se meta en el fregado, pero sí contribuir a través de Corea del Norte o Cuba para apoyar a la causa… y esperando que no pinchen demasiado a uno de sus aliados «para cometer una tontería»; y aunque Rusia, efectivamente no está muy boyante, no descartaría que incrementase la frecuencia y seriedad de sus incursiones a territorio europeo, simplemente por intentar crear otro frente a modo de represalia a pequeña escala.
Si la noticia fuese que han desmantelado el partido de Maduro, y que se han reunido con los líderes de la oposición venezolana para convocar unas elecciones, ésta vez sin la presión del ejército ni de los activistas del chavismo, pues incluso puede que me tragase el sapo de que han intervenido en un país extranjero… pero me da que ésto no va a ser así, y como ya he mencionado, no tiene muchos visos de salir bien.
Lo siento por lo que se les viene encima a las familias venezolanas, por si no tenían ya bastante.
Se vuelve a demostrar para lo que sirve la ONU.
Gracias por el artículo.
Mescalero
5/01/26 19:44
Pero que factor sorpresa ni que ocho cuartos. Si desde hace semanas están monitoreados los aviones estadounidenses de guerra electrónica en las costas de Venezuela. Hay páginas de Internet que se dedican a registrar los movimientos de los aviones militares aunque apaguen el transpondedor.
Si el mismo Maduro estaba avisado ese día, los mismos funcionarios chinos viajaron unas horas antes a Caracas.
A maduro lo ha vendido la cúpula del gobierno encabezada por Delcy.
Y el peligro de Venezuela no es su ejército, si no las bandas organizadas que controlan regiones de Venezuela. De eso se encargó Chávez, de llenar Venezuela se fusiles de asalto y armar bandas de delincuentes. Para como el predijo, cuando lo acusaran de narcotraficante como a Noriega y lo eliminarán, el miedo al caos impidiera la invasión.
Esto es un refrito de los años 80.
Pero tiene un final feliz, los yonkis de EEUU ahora podrán ir a pillar con gasolina más barata XD porque por sorprendente que parezca… El tráfico de droga en EEUU no ha descendido.¿Que serían esas embarcaciones?
Lamentira no ha entendido nada, pero al menos te has molestado en saber que es un manpad
Que interesante pareces cuando te lo haces
Mescalero
5/01/26 20:45
Ahora la Delcy telenovela venezolana dice que saca al ejército a las explotaciones petroleras como represalia al secuestro de Maduro e impedir la invasión.
Pero si lo que está haciendo es impedir que la delincuencia interfiera en los intereses petroleros. Se está asegurando de que el negocio lo maneja ella y no se metan las bandas.
Pa mear y no echar gota, menuda telenovela
lamentira
6/01/26 01:22
@ Mescalero:
No me jodas hombre. Te crees que los militares de uno y otro pais va a estar mirando una página de internet para ver la posicion de los barcos?
Sobrevaloras el armamento de Venezuela. Antes de que el primer radar venezolano pudiera «pintar» un objetivo, es muy probable que ya estuviera cegado o hackeado por los EA-18G Growler anericanos. Su superioridad tecnológica en este campo no tiene parangón.
A las pruebas me remito. No me estoy inventando nada.
Que EEUU tuvo ayuda desde el interior. Es posible. Que no la tuvo, también es posible.
Podemos especular, pero ni tú, ni yo, ni el tío este que me comentabas el otro día que es tu gurú en estos temas, tenemos ni puta idea de lo que está pasando allí.
Lo malo, es que después de ver la entrevista que ha dado hoy Marco Rubio en la CBS, me preocupa que Trump y el consejo de crisis, tampoco lo sepa.
Esto es muy complejo, y como decía en mi artículo de previsiones para este año, la Casa Blanca no se mete en estos tinglados si no lo tiene todo muy claro. Espero que lo tenga.
Las bandas organizadas (grupos de moteros con dos tios con AK47) sirven para acojonar a los ciudadanos, pero con el ejército de los Estados Unidos se cagan patas abajo, y ni saldrían de sus agujeros. Para un ejército entrenado, enfrentarse contra estos macarras sería como pisar hormigas.
El interés de los EEUU es el petróleo. Está claro. Así lo digo en el artículo. La invasión sería el último recurso, porque los ciudadanos le reclamarían a Trump su lema de campaña: América First. No Venezuela First. Pero creo de verdad, que esto, como no invadan y arresten a miles, no sale. Los lideres venezolanos tienen que elegir entre prisión en EEUU o muerte a mano de cubanos o de Hezbolá. Yo (y creo que ellos) elegiría lo primero.
Mescalero
6/01/26 02:51
@ lamentira:
Puedes buscar toda la información en internet sobre aviones y armamento que quieras para dar la impresión de que sabes de lo que hablas.
Eso para otros.
Los militares venezolanos no necesitan mirar una página web para saber cuándo despega un growler y se va a realizar un ataque,eso es para civiles interesados en lo que sucede. La inteligencia militar actualmente utiliza otros métodos que no son el radar. Un satélite, firma térmica, sonora, movimiento de portaviones, etcétera o tecnología que contrarresta esa ceguera… no se xD
Por cierto, el gurú además de tener másteres en diferentes especialidades de inteligencia, profesor de inteligencia, ha trabajado como analista para el CNI todo ello durante 30 años.
Casi lo mismo que tú.
Dos moteros con un ak47 xD al menos no son dos cabreros con un turbante y un camisón como los afganos o los sirios.
Desde luego eres más tonto que las piedras, no vayas por Venezuela no te vaya a matar hezbola XD
Dedícate mejor a la ingeniería. Hay gente que sabe, tú no.
lamentira
6/01/26 10:55
@ Mescalero:
Pues por lo que pasó en Caracas, quizá los militares venezolanos no tenían conectado el satélite.
El currículum de tu gurú me parece fenomenal. Dile que venga él a comentar aquí. Quizá fuese más interesante discutir con él que contigo. Para insultar como un amargado demente ya te tenemos a ti.
Como dice Maduro: «japi niu year»
lamentira
6/01/26 13:56
Interesante:
https://youtu.be/8gxda_vBbv8