Dos bolsas de aire que tienen en vilo a la egiptología

La pirámide de Micerino siempre ha sido la hermana pequeña de Giza. Más modesta que sus vecinas de Keops y Kefrén, durante décadas los arqueólogos la daban por explorada y archivada. Hasta que un equipo de la Universidad de El Cairo y la Universidad Técnica de Múnich decidió apuntarle con sus juguetes más sofisticados y encontró algo que nadie esperaba: dos cavidades llenas de aire escondidas tras la fachada este, justo detrás de un tramo de granito pulido de unos 4×6 metros que recuerda sospechosamente al acabado de la entrada principal del norte.