El engaño del agujero de ozono: cuando la conspiración se estrella contra la realidad

Hay vídeos en YouTube que tienen esa capacidad especial de hacerte fruncir el ceño desde el primer segundo. «Exposed: Ozone hole hoax» de Steve Milloy es uno de esos casos donde alguien toma uno de los mayores éxitos de la ciencia aplicada a la política ambiental y decide convertirlo en una conspiración global. Su argumento suena convincente a primera vista: el agujero cambia de tamaño cada año, a veces es más pequeño, así que tal vez todo fue una exageración. O quizá los instrumentos fallaron. O la química es más complicada de lo que pensábamos. Es la receta habitual del negacionismo científico, pero se cae a pedazos cuando examinas los datos de cerca.