Un nuevo estudio clarifica el origen de la señal «Wow!»

Era una noche cualquiera de agosto de 1977 cuando Jerry Ehman se dirigía a revisar los datos del radiotelescopio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio. Lo que encontró en ese papel impreso le haría escribir un simple «Wow!» que acabaría convirtiéndose en uno de los misterios más duraderos de la astronomía moderna. Durante casi cinco décadas, esa anotación manuscrita ha sido el símbolo de lo que muchos consideran la mejor candidata a señal extraterrestre jamás detectada.