Vertidos ficticios

Desde hace unos meses circulan por redes sociales varios vídeos que muestran escenas impactantes: grandes cruceros y buques mercantes arrojando lo que parece ser una auténtica riada de residuos marrones directamente al mar. Los clips suelen ir acompañados de frases escandalosas como «Así gestionan los cruceros sus aguas fecales» o «esto es lo que sale por la parte trasera del lujo flotante». Uno de los vídeos más compartidos en TikTok y YouTube Shorts es el del canal @deorifacts, que muestra a una enorme embarcación vertiendo una sustancia viscosa y terrosa por una apertura lateral del casco. La imagen resulta tan alarmante como sospechosa.

Veamos primero qué hay de cierto en estas acusaciones. La gestión de aguas residuales en los cruceros modernos es un tema muy regulado. De hecho, los buques de pasaje disponen de complejos sistemas de tratamiento a bordo que separan y procesan las aguas grises (provenientes de duchas, lavabos y lavanderías) y las aguas negras (de los inodoros). Estos sistemas incluyen tanques de sedimentación, reactores biológicos, filtros y desinfección con rayos ultravioleta o cloro. El objetivo es que el efluente final cumpla con las normas del Convenio MARPOL, especialmente el Anexo IV, que permite, bajo condiciones estrictas, la descarga de aguas sucias en el mar solo cuando el buque se encuentra a más de 12 millas náuticas de la costa y ha tratado previamente esas aguas según los estándares establecidos. Cuando se encuentran en zonas costeras o puertos, los cruceros no vierten nada al agua: almacenan sus residuos para descargarlos en estaciones de tratamiento autorizadas.

Entonces, ¿qué estamos viendo realmente en estos vídeos? Algunas posibilidades incluyen la descarga de agua de lastre (agua marina cargada y descargada para estabilizar el buque), que a veces puede contener sedimentos y tener un aspecto turbio. Sin embargo, muchas de las secuencias compartidas no se ajustan ni siquiera a eso. En uno de los clips virales, por ejemplo, el flujo marrón parece una masa gelatinosa, sin interacción realista con el agua del mar, y sale de una abertura que carece de detalles técnicos creíbles: ni compuertas, ni tuberías, ni signos de corrosión o uso. Además, la cámara está situada en un ángulo poco creible de conseguir.

Todo esto hace sospechar que lo que vemos no es un documento filmado, sino una composición digital. Y aquí entra en escena la inteligencia artificial. Cada vez es más habitual que se generen vídeos hiperrealistas mediante motores de IA o CGI (imágenes generadas por ordenador) que simulan escenas impactantes con gran fidelidad visual pero ninguna veracidad. Estas secuencias suelen mezclar tomas reales de barcos (o recreaciones basadas en renders 3D) con vertidos animados que se comportan como líquidos pero sin respetar la dinámica de fluidos. El resultado es algo que «parece real» pero no puede existir en el mundo físico.

Una de las pistas más evidentes es la ausencia de marcas técnicas propias de un buque real: sin identificadores del casco, sin tripulación visible, sin detalles de maquinaria. Otra, más sutil, es que el agua que rodea al buque tiene reflejos genéricos, sin turbulencias ni reacción física ante el vertido. En algunas capturas incluso se aprecia cómo la sustancia marrón mantiene su volumen de forma antinatural, como si flotase sin disolverse.

Esto no quiere decir que la contaminación marina no exista. Existe, y es un problema serio. Pero estos vídeos no documentan eso: lo que hacen es manipular emocionalmente al espectador con escenas creadas para generar indignación viral. Mezclan lo verosímil con lo falso para colarse entre nuestros filtros de escepticismo. El resultado es una alarma injustificada que, además, desinforma.

Por eso es importante no quedarse con la primera impresión. Ante un vídeo viral, hay que preguntarse: ¿esto puede grabarse realmente? ¿hay fuentes que lo verifiquen? ¿los elementos encajan con lo que sabemos de ingeniería naval? En este caso, la respuesta a todas esas preguntas es un rotundo no. Y la mejor herramienta contra este tipo de fakes es la duda informada y el pensamiento crítico.

  • Más que si ha habido imágenes artificiales de por medio, me llama la atención que haya sido «adaptado» para «mentes simples»; ésto es, un vertido de aguas negras no es marrón.
    Por lo que tengo visto, es marrón cuando se trata de operaciones de dragado; cuando lo que sale es barro, vamos.

    Pero todos los niños pequeños saben que las heces son marrones, y de lo que se trataba era de ilustrar el cuento.

    Y conste que he sólo he dicho «mentes simples».

    Gracias por el artículo.

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