Veryovkina: la puerta del infierno

La cueva Veryovkina, situada en el macizo de Arabika (en la región de Abjasia, Georgia), es la cueva natural más profunda del planeta. Su profundidad total supera los 2.200 metros bajo la superficie, convirtiéndola en un lugar de referencia para la espeleología mundial. El acceso a su entrada ya supone un reto considerable, al encontrarse a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, en un entorno montañoso y remoto del Caúcaso occidental.
La historia de esta cueva comienza en 1968, cuando fue descubierta por espeleólogos soviéticos. Durante muchos años no se le prestó demasiada atención, hasta que un grupo ruso reanudó su exploración y logró superar un pasaje extremadamente estrecho que había bloqueado el avance anterior. A partir de ese punto, las exploraciones descendieron cada vez más, alcanzando en 2018 la profundidad máxima conocida de –2.212 metros. El sistema fue bautizado en honor a Alexander Verëvkin, un espeleólogo fallecido en una expedición en 1983.
Recientemente, me llamó la atención un vídeo viral, supuestamente grabado en el interior de la cueva Veryovkina, en el que un espeleólogo lanza una piedra por un abismo y esta tarda entre 16 y 17 segundos en impactar contra el fondo. El sonido del golpe retumba después de una larga espera, lo que, a simple vista, podría parecer una confirmación de la enorme profundidad del sistema.
Sin embargo, hay un detalle importante que no cuadra. Pese a su profundidad total, la cueva Veryovkina no tiene pozos verticales continuos de más de unos 130 metros. La mayor parte del descenso se realiza por una compleja red de galerías inclinadas, pasadizos, rampas y sifones. No es un pozo recto, sino un recorrido laberíntico. Si se arrojara una piedra desde una altura de 130 metros, esta tardaría alrededor de 7,9 segundos en impactar (incluyendo el eco del sonido al regresar). Una espera de 17 segundos resulta físicamente imposible en esas condiciones sin manipulación del audio.

Pero sí existe una cueva en la que se podría grabar un vídeo con esas características sin hacer trampas: la cueva Vrtoglavica, en Eslovenia. Allí se encuentra el pozo vertical natural más profundo del mundo, con una caída libre continua de 603 metros. Al lanzar una piedra desde esa altura, el sonido del impacto tarda en llegar al observador precisamente entre 16 y 17 segundos, teniendo en cuenta la resistencia del aire y el tiempo de retorno del sonido.

Por tanto, solo hay dos explicaciones posibles para el vídeo: o bien el vídeo fue realmente grabado en Vrtoglavica y atribuido erróneamente a Veryovkina, o bien fue grabado en Veryovkina pero el audio fue editado para simular una profundidad mayor. En cualquiera de los dos casos, se trata de una presentación engañosa que no resiste un análisis físico mínimo. Y es que, una vez más, basta con tirar de calculadora para hacer caer un mito.