¡Eso no es humano! La llamada viral al 911

Es posible que en los últimos días te haya aparecido en alguna red social: un audio inquietante, una llamada al 911, un tipo gritando «That’s not human!» (Eso no es humano), con un pánico que se siente real. Las descripciones que lo acompañan son puro cine de terror: algo pálido, demacrado, con extremidades largas que se sube a un camión en marcha, cae al asfalto y sale corriendo hacia el bosque. Los comentarios no paran de proponer explicaciones paranormales. Y para rematar, Snopes verifica que el audio es auténtico y que la oficina del sheriff del condado de Pender en Carolina del Norte lo confirma. Caso cerrado, ¿no? Pues resulta que lo único que tenemos cerrado es que alguien hizo esa llamada. El resto es un agujero negro de información.

@theyrewatchingusnow Creepy 911 Call – North Carolina Man Encounters A Creature that jumps in the back of his truck #northcarolina #rake #scary #911 #911call ♬ Haunting – Perfect, so dystopian

La historia según el audio es cinematográfica hasta resultar sospechosa. Pero n o relata algo reciente. Estamos en la madrugada del 31 de julio de 2021, cerca de la ruta 210 norte, en las afueras de Currie, Carolina del Norte. Un conductor al que algunos sitios llaman simplemente «T» —porque su identidad nunca ha trascendido públicamente— va por la carretera cuando ve lo que parece ser un hombre en el arcén con sangre en la cabeza.

Hasta aquí, todo cuadra con un posible accidente o alguien necesitando ayuda. Llama al 911 para reportarlo. Pero entonces la cosa se tuerce: de repente algo «se sube» a la caja de su camión mientras conduce, y ahí es cuando empieza a gritar eso de «it’s not human, it’s not human!» con una urgencia que hiela la sangre.
Según su testimonio durante la llamada, lo que vio era una criatura de piel pálida o clara, extremidades largas, rostro demacrado y ojos hundidos. Cuando frena en seco, la cosa cae por el capó al asfalto, se levanta como si nada y sale disparada hacia el bosque. Cuando llega la policía, el conductor los lleva al lugar donde vio inicialmente al «hombre sangrante», pero no encuentran absolutamente nada. Ni cuerpo, ni rastros de sangre, ni huellas, ni abolladuras en el camión. Los únicos rasguños que se mencionan en el techo del vehículo son perfectamente consistentes con roces contra vegetación, el tipo de marcas que cualquier camión que circule por zonas rurales acumula con el tiempo.
Y efectivamente, la oficina del sheriff del condado de Pender ha confirmado que la llamada existe, que no es un montaje reciente fabricado con inteligencia artificial o edición de audio. Así que tenemos tres hechos verificables: uno, la llamada al 911 es real; dos, se hizo desde Carolina del Norte; y tres, las autoridades locales no la han desmentido como una broma. Ahora bien, aquí viene el matiz que todo el mundo parece saltarse alegremente: eso es literalmente todo lo que sabemos con certeza.
Porque cuando empiezas a rascar en los detalles, te das cuenta de que esta historia es básicamente un fantasma informativo. No conocemos la identidad del conductor. No hay fotos del lugar. No hay informes policiales públicos. No hay evidencia física de ningún tipo que podamos examinar o contrastar. No hay testigos adicionales. No hay restos biológicos. No hay nada de sangre en el lugar donde supuestamente vio al «hombre herido». Las abolladuras que cabría esperar si algo de peso considerable cayera sobre el capó de un camión en movimiento simplemente no existen. Es como si toda la historia se evaporara en el momento en que dejas de escuchar el audio.
Y luego está la física del asunto. Si vas a unos 80 o 100 kilómetros por hora y algo se te «sube» a la caja del camión, estamos hablando de una secuencia de eventos físicos bastante complejos. En treinta segundos a esa velocidad habrías recorrido más de medio kilómetro. La cinemática de todo esto —algo que salta o se agarra a un vehículo en movimiento a alta velocidad, se mantiene ahí, cae y luego se levanta para salir corriendo— requeriría una coordinación y resistencia física extraordinarias. Pero de nuevo, no voy a especular sobre qué pudo ser lo que T vio, porque no lo sabe nadie. Ni él.

Lo fascinante de este caso no es lo que revela, sino precisamente lo que no revela. Es un perfecto ejemplo de cómo una historia puede volverse viral y generar miles de debates, teorías y análisis basándose en prácticamente nada. Un audio de tres minutos y la confirmación de que ese audio existe. Eso es literalmente todo. No hay una segunda capa de información, no hay desarrollo posterior, no hay investigación exhaustiva que podamos consultar. Lo que seguramente sí que habrá en breve, es un video de Dross sobre el tema. Es ideal para su canal.



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