NESARA, GESARA y el reseteo global que nunca llega

Imagina despertar un día y descubrir que tus hipotecas han sido saldadas, que los intereses desaparecen por decreto divino y que los gobiernos anuncian un plan para redistribuir la riqueza con tecnología cuántica. Imagina, además, que junto a ese reseteo financiero aparecen máquinas milagrosas capaces de regenerar órganos y hongos psicodélicos que curan el cáncer. Esta utopía tiene nombre: NESARA/GESARA. Suena demasiado bien para ser verdad, ¿no?

Según algunos hilos de X y foros conspirativos, octubre de 2025 es la fecha en la que todo estallará: los gobiernos suprimirán impuestos, abolirán las deudas y los secretos guardados por una élite malvada verán la luz. La idea seduce en tiempos de inflación y desigualdad, pero ¿qué hay de realidad detrás de estas predicciones?

La historia empieza en los noventa, cuando Harvey Francis Barnard, un ingeniero con inquietudes económicas, propuso algo llamado National Economic Security and Recovery Act, o NESARA. Su plan incluía eliminar los intereses compuestos de las hipotecas, sustituir el impuesto sobre la renta por uno sobre las ventas y volver al patrón oro. Era ambicioso, sí, pero nunca pasó de ser un documento que Barnard envió a algunos congresistas. Nunca se presentó formalmente ante el Congreso ni fue firmado por ningún presidente. Hasta aquí, solo tenemos una propuesta económica sin recorrido oficial.

Lo interesante viene después. A principios de los 2000, una conspiranopica llamada Shaini Goodwin, que se hacía llamar «Dove of Oneness», tomó esa propuesta y la transformó en algo mucho más fantasioso. Según su versión, Bill Clinton habría promulgado NESARA en secreto y George W. Bush la habría suprimido después del 11-S. Por supuesto, no hay ni una sola prueba de nada de esto. Con el tiempo, la cosa evolucionó a GESARA, la versión global (de ahí la G) que promete abolir las deudas del mundo entero y que se adorna con alianzas extraterrestres y milagros tecnológicos.

Aunque estas ideas llevan años circulando por foros oscuros de internet, en 2025 volvieron a resonar con fuerza. Sitios como Operation Disclosure publicaron «boletines» con un calendario digno de una película de ciencia ficción: el 1 de octubre se liberarían los protocolos para borrar deudas, clausurar la Reserva Federal y cerrar el IRS. Dos semanas después, el 14 de octubre, se declararía el «Día Mundial Cuántico», el Bitcoin desaparecería y solo sobrevivirían algunas monedas digitales respaldadas por oro. Al día siguiente vendría el apagón de internet, arrestos masivos y tribunales militares. Todo ello aderezado con un «sistema financiero cuántico» que procesaría pagos instantáneos y acabaría con los bancos centrales de un plumazo.

Y aquí es donde la cosa se pone más extraña todavía. Estas publicaciones no solo hablan de economía, sino también de «medbeds», unas camas milagrosas que supuestamente regeneran órganos, curan cualquier enfermedad y alargan la vida. Los ciudadanos acudirían a «centros de redención» para cambiar divisas y recibir estos tratamientos revolucionarios. Investigadores que estudian la desinformación han documentado cómo algunos influencers vinculados a QAnon prometen estas máquinas a sus seguidores como parte del paquete del gran reseteo.

Fuera de estas burbujas, las evidencias brillan por su ausencia. Ni los medios internacionales ni los documentos oficiales mencionan ningún plan real para borrar deudas en octubre de 2025. Reuters desmintió un supuesto memorando del Foro Económico Mundial que hablaba de «NESRA» y lo calificó de documento falso, recordando que NESARA es una teoría conspirativa de hace décadas. Radio Free Asia explicó cómo los conspiracionistas mezclan la propuesta original de Barnard con la idea de que Bush la ocultó tras el 11-S. Los académicos de Cambridge detallan que GESARA surgió después, impulsada por Goodwin y otros gurús, e incluye historias de una «guerra secreta» entre una Alianza benévola y una Cabal malvada. La realidad es más prosaica: no existe ninguna ley secreta que permita al presidente resetear la economía, y la propuesta original de Barnard nunca tuvo respaldo institucional.

Vale la pena detenerse un momento en esa «guerra secreta» porque es el corazón narrativo de toda esta conspiración. Según los creyentes, existiría una Cabal, una élite global malvada compuesta por banqueros internacionales, políticos corruptos y celebridades de Hollywood que controlan el mundo desde las sombras, esclavizan a la humanidad mediante el sistema financiero y, en las versiones más delirantes, adoran a Satanás y trafican con niños. Enfrentándose a ellos estaría la Alianza, un grupo de «buenos» formado por militares patriotas, Donald Trump, Vladimir Putin y, según algunas versiones, hasta extraterrestres benevolentes. Esta Alianza estaría preparando «El Evento» o «La Tormenta», el momento en que arrestarán a todos los miembros de la Cabal, liberarán tecnologías ocultas como las medbeds e implantarán GESARA. Es básicamente una versión actualizada de viejas teorías sobre gobiernos mundiales secretos, pero mezcladas con ciencia ficción y una narrativa milenarista del bien contra el mal que convierte la economía en una batalla cósmica.

Pero la ausencia de pruebas no impide que estas ideas encuentren eco. Un estudio publicado en Frontiers in Communication sobre QAnon y GESARA muestra cómo líderes autoproclamados animan a sus seguidores a seguir creyendo que el traspaso de riqueza está a la vuelta de la esquina. En estos grupos, cualquier desmentido se interpreta como prueba de un encubrimiento. Se promueve la fe ciega en que Donald Trump y sus aliados instaurarán GESARA, recompensando a los fieles con milagros financieros y tecnologías médicas secretas. De ahí surgen los mitos de las medbeds o la idea de que terapias con psilocibina curarán todas las enfermedades. Algunos seguidores pagan suscripciones y compran tarjetas de «medbed» esperando un turno que nunca llega, mientras empresas sin escrúpulos venden dispositivos carísimos con promesas de «energía de Tesla» y «campos cuánticos». Los expertos en salud pública son claros: esto es pseudociencia pura.
Incluso los elementos que suenan más plausibles están distorsionados. Tomemos la psilocibina, el componente alucinógeno de ciertas setas. La ciencia está explorando su potencial para tratar la depresión resistente a fármacos, pero los estudios clínicos son pequeños, de unas 30 personas, y se realizan en entornos controlados con supervisión médica. Los expertos de Yale subrayan que estos tratamientos requieren preparación, integración psicológica y protocolos estrictos. No se trata de comerse una seta y curarse mágicamente. La despenalización en algunos lugares no convierte estas terapias en curas milagrosas ni justifica su venta indiscriminada.

Las promesas de NESARA y GESARA no solo son falsas, sino que han causado daños reales. New Lines Magazine informa de que este mito se ha transformado en un esquema de estafa que involucra criptomonedas y supuestos bonos de Zimbabue. Se envían correos y mensajes instando a la gente a «activar dispositivos cuánticos» o depositar dinero para recibir millones más tarde. Todo esto favorece que personas vulnerables inviertan sus ahorros en quimeras financieras. Los verificadores de datos han tenido que desmentir estas ideas una y otra vez, pero estas historias están resurgiendo con fuerza en octubre de 2025, impulsados por la mezcla de miedo, incertidumbre y la necesidad humana de un relato salvador.

Al final, NESARA y GESARA son lo que siempre han sido: una fantasía que mezcla deseos legítimos de justicia económica con ciencia ficción y pensamiento mágico. Nacieron de una propuesta económica real pero inocua de los noventa y fueron pervertidas por gurús en busca de seguidores y donaciones. Mientras tanto, gente real pierde dinero real esperando un milagro que nunca llegará. Porque si algo nos enseña la historia es que cuando algo suena demasiado bien para ser verdad, es que es mentira.

  • En la película de 2015 «Tomorrowland» (no confundir con el festival), el personaje que interpreta Hugh Laurie tiene unas lineas, donde viene a decir algo como que el futuro es irremediablemente aciago porque las personas prefieren echarle la culpa a cualquier cosa, en lugar de tratar de mejorarlo por ellas mismas.

    El tema de las sociedades secretas y sus miembros es un ejemplo de ello; para mí, siempre han sido otra excusa para diferenciarse del resto mientras, llegado el momento, aprovechaban para imponer sus creencias y denostar otras facciones no afines. Para un conspiranoico, son el blanco perfecto donde volcar sus frustraciones y/o fantasías utópicas.

    Con ésto ocurre lo mismo; se mezclan falacias con desinformación. Para empezar, aún suponiendo que ocurriese ese «reinicio», no implica un cambio de situación para nadie a largo plazo, el único objetivo de una empresa va a seguir siendo sacar el máximo beneficio rebajando costes al mínimo.

    Si tenías un trabajo mal pagado antes, lo seguirás teniendo después; no habrá bajadas de precio, porque producir la energía será el primer factor para marcar el precio final del producto, cuya cadena hasta llegar al consumidor es larga y sólo va a sumar costes. El que haya salido perdiendo en el reinicio, lo va a intentar volver a recuperar más pronto que tarde.
    ¿Qué soluciona ésto entonces? Absolutamente nada; pero claro, ésto es algo que los conspiranoicos no quieren que sepas.

    La energía de Tesla… hasta donde yo sé, el famoso logro Tesla fue poder «transportar» la energía sin cableado, que no producirla. Pero claro, ésto es algo que los conspiranoicos no quieren que sepas.

    Y así un «suma y sigue» de diarreas mentales que, como siempre, acaban calando en mentes débiles con poca o ninguna curiosidad intelectual.

    Ellos sí que necesitan un reinicio, y pronto.

    Muchas gracias por el artículo.

    1
    0
  • ¡Hay que ver!¡Como para tragarse nada de todo eso!¿Estamos todos locos o qué?…
    Pero, bueno. Eeesteee (¡ejem!)… Que digo yo queee… A ver… Que eso de las hipotecas saldadas por la cara, así de un día para otro… O sea… ¿Que dónde hay que firmar para que eso sea verdad?…

    0
    0


\Incluya

Puedes seguir las respuestas a esta entrada por RSS 2.0 feed.