Surfeando olas de calor

Durante los últimos veranos, los titulares se han llenado de frases como “récords históricos”, “olas de calor sin precedentes” o “España arde cada año más”. Es comprensible: es verano, y las olas de calor hacen estragos. En el verano de 2024, el sistema MoMo del ISCIII estimó 2.011 muertes atribuibles al calor en España (≈1.945 entre julio y agosto). De ellas, las muertes certificadas por golpe de calor fueron 17, el resto, por causas cardiacas o pulmonares agravadas por el calor.
Pero antes de rendirme y esperar a la muerte abrazado a una bolsa de hielo, decidí comprobar los datos con calma. Compré a NOAA un paquete con observaciones diarias en Europa (cuesta 2,5 euros, no penséis que despilfarré el dinero), filtré por España y me quedé con los datos de los meses de Julio y Agosto en el periodo 2000‑2024. A partir de ahí hice dos ejercicios sencillos:
- por cada día tomé la temperatura máxima de todas y cada una de las estaciones meteorológicas, y con ellos calculé el valor máximo y el valor medio (máximo de las temperatura máximas, y media de las temperaturas máximas).
- del valor máximo de las máximas, conté por año cuántos días superaron 35 °C y 40 °C.
Los datos son fiables. Mi análisis es claro. Lo que no puedo garantizar es que las conclusiones a las que llegue sirvan de algo. De algo más que saber de qué voy a morir.
El primero de los ejercicios es el de las medias y máximas de las temperaturas máximas de verano de los últimos 25 años. Mostrado de forma gráfica lo tenéis aquí:

Al observar el máximo absoluto de las temperaturas máximas de julio‑agosto (linea roja) en el conjunto de estaciones, la serie muestra altibajos, con años muy calurosos alternando con otros más templados. La linea naranja muestra la media de las temperaturas máximas. Tengo que confesaros que me sorprendí al ver estos datos, porque atendiendo al alarmismo generalizado esperaba ver una pendiente muy empinada. La tendencia parece lineal y podemos ver cómo la media ha crecido medio grado en el periodo. En un periodo tan corto de 25 años, esto no parece significativo. El resultado me desconcertó tanto, que tuve que revisar los números. Por cierto, los datos en formato csv los dejo al final del artículo.
Pero en el segundo ejercicio, la cosa cambia. Para comprobar el fundamento de la sensación de que cada año hay olas de calor más largas, se me ocurrió que podía comprobarlo contando los días en los que el máximo de las máximas pasaba de un umbral. Fijé 2 en particular, 35º y 40º.

Aquí la película cambia: la frecuencia de días extremos crece de forma clara a lo largo de los últimos 25 años, y ese crecimiento se aprecia no solo en >35 °C (línea azul), sino también en el umbral más exigente de >40 °C (línea naranja). Incluso en este último caso, la tendencia ya no parecía lineal, sino exponencial. Y esto es lo que más me preocupó. Podría hacer una extrapolación para pronosticar el número de días con más de 40 grados para el 2030, pero para ese año ya me habré jubilado y no quiero amargarme la vida.
Es decir, incluso si el “techo” y la “media” no se disparan, los días que pasamos en la zona roja son cada vez más. Para el ciudadano, esto es lo que se nota en la piel y en la factura eléctrica.
¿Por qué pueden aumentar los días extremos sin que la media o el máximo absoluto lo hagan en la misma medida? No es magia estadística. Si la distribución de las máximas se desplaza un poco hacia arriba o se ensancha (más variabilidad), las colas superan los umbrales más a menudo aunque el pico récord y la media cambien poco. A eso se pueden añadir factores locales: cambios de uso del suelo, expansión urbana y efecto isla de calor, o la propia red de estaciones (altas, bajas, costa/interior) que influye en cuánto pesan unas zonas frente a otras. No basta, por tanto, con un único indicador para entender los veranos.
Un par de notas metodológicas para lectores rigurosos (bienvenidos). Los datos provienen de estaciones meteorológicas que reportan a NOAA, con temperaturas diarias en décimas de grado (en el csv que os dejo, ya lo he convertido a grados Celsius). El filtrado se ha limitado a julio y agosto y a España; los valores agregados se han obtenido a partir de las observaciones disponibles cada año. Este enfoque es útil para ver patrones, pero no pretende sustituir los análisis homogéneos que realizan los servicios meteorológicos nacionales con series controladas por cambios de instrumentación o ubicación. En particular, si una estación entra o sale del conjunto, o si la cobertura espacial cambia, las frecuencias pueden moverse sin que el clima cambie exactamente en la misma proporción. Conviene tenerlo presente cuando extrapolamos.
¿Qué me llevo de este ejercicio? Que no todos los titulares alarmistas están justificados si miramos solo a picos o medias estivales, pero sí hay un mensaje serio en la proliferación de días extremos. Desde la perspectiva del impacto, pasar de dos a cinco días por encima de 40 °C en un verano en tu zona cambia mucho tu vida, incluso si el máximo récord sigue rondando valores parecidos a décadas anteriores. Y a la hora de planificar salud pública, trabajo al aire libre o demanda eléctrica, lo que importa es la frecuencia y duración de esos episodios más que el récord absoluto que saldrá en portada un día suelto.
Líneas de mejora para próximos análisis: separar estaciones urbanas frente a rurales para aislar islas de calor, ponderar por áreas climáticas (interior, meseta, litoral), estudiar percentiles (p. ej., P95 de las máximas) y añadir junio y septiembre para capturar veranos “extendidos”. Además, sería interesante contrastar estos hallazgos con series homogeneizadas (por ejemplo, de AEMET) para ver cuánto del aumento de días extremos se mantiene cuando controlamos cambios en la red de observación.
No hay que elegir entre calma o alarma: hay que mirar los datos con lupa y contar lo que dicen. En este caso, dicen que los veranos españoles no baten su propio récord cada año, pero sí pasan más tiempo en modo horno. Y eso, más allá del titular del día, es lo que verdaderamente afecta a la gente.
Fichero de trabajo: datos españa temperatura desde 2000
Alexis
13/08/25 03:01
Esto me ha gustado, oye.
A día de hoy va a ser imposible reconciliar posturas sobre los que creen en lo del «cambio climático» y los que aseguran que eso es todo mentira y manipulación interesada. (Yo no me mojo. Entre tanto meteorólogo de la tele que lo da por cierto y demás referentes científicos a los que se pueda remitir el tema, contra tanto argumentador a la contra que denuncia financiaciones interesadas de esos mismos científicos que tanto alertan de ello, pues yo no sé a qué quedarme ya, entre tanta supuesta manipulación y tanta supuesta conspiranoia. Uno no sabe ver ya nada más que la «polarización» propiamente dicha).
Mucho mejor me parece esta postura: Con o sin «cambio climático», esto es lo que hay ahora mismo, en este tiempo en el que estamos. Con opción a profundizar más en los datos disponibles y a acotar más todo lo acotable según las variables y posibles factores puntuales, locales y etc… Acogerse a lo que se pueda decir que hay de verdad, simplemente y sin más. Pasando por encima de si es o no es por causa de un «cambio climático» que es un coco real que se nos va a comer, o que en realidad son los padres que nos engañan y asustan con ese espantajo.
Seguro que, aún tomándolo así, no dejará de salir quien siga tirando piedras contra lo que perciba, a pesar de todo, como un cierto sesgo o parcialidad. Yo, por el contrario, aplaudo más bien lo que interpreto como una buena voluntad de esquivar al máximo ese sesgo y esa parcialidad. Sólo procurando recopilar e interpretar lo mejor posible las frías cifras… O no sé si tan frías en este caso, pero bueno…
Saludos.
Eroton
13/08/25 03:42
Destacaría que los veranos en las grandes ciudades es mucho peor que en pueblos pequeños.
Gracias por el artículo y por el detallado análisis.
Jorgelu321
14/08/25 01:32
Hay artículos de este blog con los que estoy de acuerdo y otros no.
Este en concreto me ha parecido muy interesante porque expone una forma de utilizar datos públicos para sacar nuestras propias conclusiones y ejercitar la capacidad crítica.
Yo he intentado cosas parecidad pero sin llegar a hacer analisis estadisticos. Estoy de acuerdo contigo en que los dias con mayor temperatura han aumentado.
Como añadido, si no lo has incluido ya, me gustaria compartir mi percepcion personal. Sigo la misma app del tiempo desde hace mas de 10 años y lo que noto es que cada vez, en Verano, se superan topes de mínimas nocturnas mas altos y que cada vez hay mas días por encima de estos topes. Un dia mire datos de la AEMET de los ultimos 50 años en Madrid y se confirmó esa impresión.
Esto no pretende ni ser un estudio objetivo, son mis impresiones y mis intentos por afrontar el asunto desde un punto de vista critico y cientifico. En tu linea vaya
lamentira
14/08/25 03:11
Jorgelu321 dijo:
Cuando releo artículos pasados, incluyo yo he dejado de estar de acuerdo conmigo mismo. No me extraña. Si estuvieses de acuerdo con todos, no serías un lector. Serías mi abuela.
Jorgelu321 dijo:
No he hecho análisis de las temperatura mínimas, pero me parece interesante. Mañana amaso un poco los datos y pongo las conclusiones a las que llegue.
Rodolfo
14/08/25 18:17
@ Jorgelu321:
Y quién le da esos datos a la app que usas?
Te fías de Correos o del INE? que los diferencia de AEMET?
Hasta hace solo un par de años, los progres llamaban bulos las denuncias de fraude electoral por correo, como se iba a atacar a la diosa democracia de los ateos.
Pues eso, que no hay conspiranoias ni conspiraciones, solo una agenda supranacional que mediante política y dinero va permeando desde capas superiores a inferiores. Y ya toda empresa y aprovechado se suma al carro. No hay más.