Mor Plai: videncias tramposas

Hacía tiempo que no visitaba el canal de nuestro viejo conocido Jose Luis Camacho. Y me ha preocupado un poco. A fuerza de desmontar sus trolas, hasta le he tomado algo de cariño. Ya parece que hace los vídeos según le sale de las pelotas. Los publica con dos introducciones posteditadas, parece que tiene problemas de dicción, hasta se le nota algo cansado.
En esta ocasión nos trae un vídeo sobre una nueva figura profética y misteriosa: «Mor Plai», una supuesta vidente tailandesa que, según varios vídeos virales y páginas sensacionalistas, habría predicho el terremoto de magnitud 8,8 en Rusia del pasado 30 de julio y el consiguiente aviso de tsunami en las costas del Pacífico.
Lo curioso es que no es la primera vez que aparece este personaje en el radar de las profecías de garrafón. Ya hablamos de ella hace unas semanas en este mismo blog, cuando se viralizó su predicción sobre el fin del mundo el 5 de julio de 2025 —sí, ese que no ocurrió, pero que alimentó titulares como si el apocalipsis tuviera hora y lugar de llegada. Puedes leer ese artículo aquí.
Revisemos lo que decía Mor Plai. En su predicción, advertía sobre una erupción volcánica submarina cerca de Japón en 2025, seguida de tsunamis. No da fecha exacta, pero menciona julio o agosto. Bueno, en la fecha sí que ha acertado. Justamente entre los meses de julio y agosto: el 30 de julio. Pero en todo lo demás… agua.
Porque lo que ocurrió realmente fue esto: el 30 de julio de 2025, un potente terremoto de magnitud 8,8 sacudió la costa oriental de la península de Kamchatka, en Rusia, con epicentro a unos 120 km de Petropávlovsk-Kamchatski y a una profundidad de unos 20 kilómetros. El seísmo, uno de los más intensos registrados desde el de Japón en 2011, activó inmediatamente alertas de tsunami en decenas de países del Pacífico, incluyendo Japón, Hawái, Chile, Nueva Zelanda y la Polinesia Francesa.

Se ordenaron evacuaciones masivas: más de 900.000 personas en Japón y 1,5 millones en Chile. Las olas llegaron, sí, pero de forma moderada: entre 1 y 3 metros, con escasos daños materiales y apenas víctimas. El tsunami se originó, como es habitual, por el desplazamiento vertical del lecho marino durante el terremoto; no hubo ninguna erupción volcánica implicada, pese a lo que sugieren algunos vídeos sensacionalistas.
Por tanto, la alerta fue real, el terremoto fue muy potente, pero el tsunami quedó muy por debajo de lo esperado. Un ejemplo perfecto de cómo funciona la ciencia sísmica y la cooperación internacional para prevenir desastres. Y también, de cómo se aprovechan algunos para encajar predicciones vagas en eventos que ya han pasado. Por ejemplo, el origen volcánico es completamente borrado para sustituirlo por un terremoto. Y en cualquier lugar, parece que este no debería ser el candidato para una predicción catastrófica. Para un tsunami con olas de un metro, no necesitábamos videntes.
Este fenómeno tiene nombre: posdicción. Es decir, hacer pasar por predicción algo que se enuncia o se interpreta después de ocurrido el hecho. Es como ver repetido el Real Madrid-Manchester City de 2023 y en el minuto 89 gritarte a ti mismo: «¡Vamos, que me da que nos clasificamos!». Lo interesante no es tanto el contenido de la profecía, sino el contexto en que se populariza. Porque lo que aquí se viraliza no es la verdad, sino el anhelo de orden en medio del caos. La idea de que alguien ya lo sabía tranquiliza a quienes no soportan el azar.
Y José Luis, amigo, cuídate, que te veo mal.