Dos peces remo en Cabo San Lucas y el mito del “pez del fin del mundo”

A finales de febrero de 2026, dos turistas en Cabo San Lucas se encontraron con algo que probablemente no esperaban ver en su viaje a Baja California Sur: dos criaturas plateadas, alargadas como una pesadilla acuática, en la orilla. Eran peces remo, Regalecus glesne según la mayoría de los medios, aunque sin una confirmación taxonómica real —que requeriría examen morfológico o genética, no un vídeo de Instagram— lo prudente es quedarse en «muy probablemente». El vídeo tardó unos días en explotar en redes, pero cuando lo hizo, el 4 de marzo, el titular ya venía con su propio apocalipsis incorporado: doomsday fish, el pez del fin del mundo. Terremotos, tsunamis, catástrofes varias. El menú completo.

Giant Sea Serpent Appears on Cabo Beach

El pez remo es, objetivamente, uno de los animales más cinematográficos del planeta. Puede alcanzar los 11 metros de longitud, pesa hasta 270 kilos, tiene una cresta dorsal de un rojo casi indecente y vive entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad, donde no hay luz y tampoco periodistas.

Que aparezca en la orilla es un acontecimiento genuinamente raro, y eso está bien reconocerlo. Lo que ya no está tan bien es el salto mental que hacemos a continuación: algo inusual ha ocurrido, luego algo malo va a pasar. Ese salto tiene nombre: correlación ilusoria, y es uno de los mecanismos cognitivos más antiguos y más resistentes al desinfectante de los datos.

La conexión entre peces remo y terremotos tiene raíces en el folclore japonés, donde se les llama ryugu no tsukai —los mensajeros del palacio del dragón— y su aparición se considera presagio de desastre. El problema es que cuando el Bulletin of the Seismological Society of America revisó cientos de apariciones de peces de profundidad en Japón y las comparó con los terremotos que siguieron, el resultado fue esencialmente un encogimiento de hombros científico: ninguna asociación estadística útil, ninguna señal predictiva. Lo que sí existe, y de sobra, es el sesgo del superviviente aplicado al apocalipsis: recordamos el pez raro que apareció antes del gran terremoto, y olvidamos olímpicamente los cientos de peces raros que aparecieron antes de que no pasara absolutamente nada.

Entonces, ¿por qué estaban esos dos ejemplares en la orilla de Cabo San Lucas? La respuesta más honesta es que no lo sabemos con certeza, porque nadie tomó muestras, nadie hizo una necropsia, y la «playa exacta» sigue sin constar en ningún documento oficial. Lo que sí sabemos es que los peces remo aparecen en superficie cuando están enfermos, desorientados, heridos, o simplemente al final de su vida. La escena mostrada —movimiento lento, dificultad para mantenerse, personas empujándolos de vuelta al agua— encaja perfectamente con individuos en mal estado, no con heraldos del Armagedón. El Pacífico oriental estaba registrando algunas anomalías térmicas en esas fechas, y la transición de La Niña a condiciones neutras puede alterar corrientes y cadenas tróficas, pero ir de ahí a «el pez predice catástrofes» requiere una imaginación que francamente envidiaría cualquier guionista de Hollywood.

Lo más interesante del caso no son los peces, sino el ecosistema mediático que los rodea. En cuestión de días, el mismo vídeo pasó por UnoTV, Newsweek, Surfer, La Jornada y el New York Post, cada uno añadiendo un poco más de drama al relato, como en el juego de niños del «teléfono escacharrado» en el que una frase cambia completamente al llegar al final de la cadena. Los medios mexicanos al menos se molestaron en mencionar que no hay evidencia de relación con sismos. Los tabloides internacionales directamente se saltaron ese párrafo.

Los peces remo son animales extraordinarios que merecen toda nuestra atención y ninguno de nuestro miedo. Su aparición en la costa es una señal de que probablemente algo va mal para ellos, no para nosotros. Y si de verdad queremos entender qué los llevó hasta Cabo San Lucas, necesitamos datos: coordenadas exactas, registros oceanográficos, análisis biológicos. Todo lo que el vídeo viral, por definición, no puede darnos. Mientras tanto, el fin del mundo sigue sin fecha confirmada.

  • Yo solo me pregunto. sabran ricos?

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  • Que grata sorpresa encontrarme con esta página después de 13 años sin saber de ella, estoy sorprendido y feliz de que aún exista. Soy de Baja California Sur y nuestra fauna marina es muy diversa, siempre será sorprendente encontrarse o saber de avistamientos de estas excepcionales criaturas. El sesgo del que hablas lo conozco como conducta supersticiosa.

    Ahora que sé que sigues activo, trataré de ponerme al tanto con la página y frecuentarla, te felicito por tremendo trabajo digno de años

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  • @ VictoRx:
    Muchas gracias. Aqui seguimos, y esperemos que por muchos años. O al menos, los más posibles.

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  • @ AllA:

    ¿Seguro que no te llamas Otilio y trabajas con un tal Pepe Gotera?

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  • @ AllA:
    Según he leído, su carne, aunque comestible, es de mala calidad ya que posee una textura gelatinosa y muy poco sabor.

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