Cambio cromático

Los medios de comunicación a menudo recurren a técnicas cuestionables en su afán por captar audiencia, como el uso de imágenes y lenguaje que dramatizan en exceso la realidad del cambio climático. Un claro ejemplo son las recientes olas de calor en Europa.

Algunos canales televisivos están presentando los mapas del tiempo sobre fondos rojos brillantes y tonalidades que transmiten más calor, aunque las temperaturas pronosticadas sean similares a otros años. Como evidencian algunas comparaciones virales en redes sociales, está ocurriendo un evidente “cambio cromático” para transmitir más alarma climática de la justificada científicamente.

 

 

Este sensacionalismo tiene efectos contraproducentes. Por un lado, siembra escepticismo entre quienes son conscientes de la exageración mediática pero no distinguen entre la realidad del cambio climático y su dramatización interesada. Por otro, da munición a los negacionistas para difundir teorías conspirativas sobre la “manipulación” de las olas de calor.

Los medios deben informar con responsabilidad sobre la crisis climática sin recurrir a alarmismos innecesarios ni distorsiones cromáticas de la realidad. De lo contrario, su credibilidad y la confianza del público acabarán resintiéndose. Y en temas tan decisivos, no nos podemos permitir alarmismos mediáticos ni sensacionalismos contraproducentes.

Es un dilema que se repite en muchos ámbitos, desde pandemias a desastres naturales. Caer en titulares cebo y en lo que se conoce como “periodismo declarativo” resta seriedad al indispensable papel de los medios para concienciar sobre los complejos desafíos que enfrentamos. Un consumo crítico de la información es más necesario que nunca.

  • Esto es, una vez más, capitalismo en acción, el objetivo? Ganar más dinero, tener más audiencia, ya sabemos cuál es la máxima de Hearst; no dejes que la realidad te estropee un buen titular. Si por el camino la visión objetiva de la realidad se ve perjudicada que le vayan dando, aquí solo importa hacer caja.

  • El litio, además de usarse en la producción de baterías, es muy útil en ciertos desarreglos siquiátricos y emocionales.

  • Pobre burro, otra vez a pasar hambre

  • Aooooooooouuuuuuuummmmmmmmmmm!



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