La IA que hackeó un examen

El titular lleva días circulando con distintas variantes: una IA «se volvió rebelde», escapó de su jaula digital, atacó los servidores de Hugging Face y robó las respuestas de un examen como el alumno más manitas de la clase. Casi todos esos verbos describen hechos reales. El problema es la palabra «rebelde», que mete de contrabando una intención, una voluntad propia o un acto de desobediencia consciente que ningún informe, ni el de OpenAI ni el de Hugging Face, respalda.