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Los protectores de pantalla para tablets a 19 euros. ¿Realmente sirven para algo?

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Ya se ha publicado en este blog una entrada sobre estos filtros que protegen la retina de la supuesta toxicidad de la luz emitida por los pantallas LED de tablets, smartphones y consolas de videojuegos. En esa entrada, se expresan serias dudas sobre la efectividad real basándose en un patrón ya conocido de venta de productos milagros contra miedos inducidos por el propio fabricante. Todos recordamos las famosas pantallas contra la radiación de los antiguos monitores CRT, las pegatinas antirradiación de los móviles o los mil productos milagro contra las malvadas radiaciones de la telefonía móvil y los wifi. El patrón es más o menos el mismo. Una nueva tecnología se populariza, unos avispados se encargan de atizar el miedo a lo nuevo, al tiempo que te ofrecen el remedio para contrarrestar el nuevo peligro… por un módico precio. ¿Estamos ante una re-edición del mismo sacacuartos?

Diodos LED

Bueno, lo primero que tenemos que preguntarnos es, ¿en qué se diferencia la luz de un LED de la de una bombilla tradicional o de un fluorescente? Pues lo que diferencia unos de otros (y diferentes modelos entre sí) es el espectro de radiación que emiten. Cada dispositivo genera luz mediante un mecanismo físico diferente, y este mecanismo físico provoca que el espectro (el color) de la luz emitida se componga de diferentes combinaciones de colores. Variando ciertos parámetros podemos obtener diferentes tipos de luz. Así, las bombillas convencionales emiten luz al calentar un filamento muy fino hasta que empieza a brillar. Esto no es muy eficiente, porque por este mecanismo, la mayor parte de la energía se emite en forma de radiación infrarroja (calor), que en la mayoría de los casos no nos interesa. Queremos luz visible. La cantidad de luz emitida a cada longitud de onda depende de la temperatura alcanzada por el filamento y nos podemos hacer una idea viendo la siguiente figura: Como podéis ver, la cantidad de luz visible emitida es muy pequeña. Casi todo se emite en radiación invisible. Gastamos un montón de energía para obtener un poquito de luz, más del 90% de la electricidad gastada se pierde en forma de calor. Como consecuencia, se ha investigado (y se sigue investigando) para obtener fuentes más eficientes. Y una de esas fuentes son los diodos LED. Los LEDs emiten luz aprovechando las propiedades de ciertos semiconductores y, entre otras ventajas, se encuentra que son muy eficientes. Un LED que consuma 16 W de electricidad puede llegar a emitir tanta luz como una bombilla que consuma 150 W. Pero no entraremos en detalles de cómo funcionan, sino que nos vamos a centrar en que su espectro es, evidentemente, muy diferente de las bombillas tradicionales. Los más comunes emiten luz en una estrecha banda alrededor de un color (rojo, verde, azul…). Y como en la mayoría de los casos queremos luz blanca, una técnica es usar LEDs de diferentes colores de forma que la combinación sea blanca. También existen LEDs que emiten directamente luz blanca. Como se puede ver en la figura, los LEDs blancos tienen un pico de emisión en el azul, y es este pico el que, según algunos, puede crear problemas de salud.

Evidencia científica

Como soporte de sus afirmaciones, el fabricante de estos filtros esgrime varios trabajos en su página web que supuestamente avalan tanto el peligro de los LEDs como las bondades del filtro. El primero de ellos,

Retinal effects of the violet – light absorbing filter ( CSR ) : Clinical Trial Leer Más...

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