Isaac Newton: a hombros de gigantes

Es una idea bastante extendida que la ciencia avanza gracias a genios que, de repente, se sacan de la nada una nueva teoría (paradigma es la palabra más querida para quienes se comparan con Galileo, Einstein, etc.) que lo revoluciona todo. Y en el tiempo que transcurre entre dos revoluciones los científicos son una especie de loros que se limitan a repetir las enseñanzas de estos genios. El origen de esta concepción de la ciencia probablemente provenga de la falacia muchas veces propagada interesadamente de que la ciencia no es más que otra religión u otro sistema de creencias basado en la fe, y por tanto, que funciona como estas, a base de profetas y enviados celestiales. Nada más lejos de la realidad. Como ejemplo, veamos la vida y obra de uno de los mayores científicos de la Historia: Sir Isaac Newton.
